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A propópsito del Dia Mundial contra la Sequia

Fecha: 14 de junio de 2013 | Autor:

– En el lema de este año: «No permitas que nuestro futuro se seque», se hace un llamado a todos los estados miembros de las Naciones Unidas a tomar medidas para promover la preparación y resistencia ante la escasez del agua, la desertificación y la sequía.

– Las tierras secas de México, ocupan aproximadamente 101.5 millones de hectáreas, poco más de la mitad de nuestro territorio.

– El 70% de las tierras secas de todo el mundo, están degradadas, lo que equivale a 3,600 millones de hectáreas (con excepción de los desiertos hiperáridos).

– Las sequías son el desastre natural más costoso del mundo. En el caso de Estados Unidos representa un gasto aproximado de 6,000 a 8,000 millones de dólares al año, considerando que este fenómeno afecta a más personas que ninguna otra forma de desastre natural.


Origen de la Conmemoración

En 1995, la Asamblea General de la organización de las Naciones Unidas, proclamó el 17 de junio como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (resolución 49/115 ) en conmemoración de la aprobación de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación el 17 de junio de 1994. Se invitó a todos los estados miembros de las Naciones Unidas a que dedicaran el Día Mundial a sensibilizar a la opinión pública respecto de la necesidad de cooperar en el plano internacional para luchar contra la desertificación y los efectos de la sequía, así como también la puesta en acción de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) en aquellos países afectados ya sea por graves sequías, por desertificación, o por ambas, en particular en África.

Hasta mayo de 2012, 195 países han aprobado, aceptado, ratificado o se habían adherido como miembros de dicha Convención, entre ellos México, mismo que la ratificó en 1995 (CNULD, 2012). La CNULD es un instrumento único enfocado tanto a la atención de la degradación de la tierra, como a los problemas sociales y económicos que este proceso genera. Tiene cuatro objetivos estratégicos: 1) mejorar las condiciones de vida de las poblaciones afectadas; 2) mejorar las condiciones de los ecosistemas afectados; 3) generar beneficios globales a través de la implementación eficaz de la propia Convención, y 4) movilizar los recursos para respaldar la implementación eficaz de la Convención a través de la creación de alianzas eficaces entre los actores nacionales e internacionales.

Los temas del día mundial del 2013 para la lucha contra la desertificación, son la escasez de agua y la sequía. En tal sentido, de toda el agua en la tierra, sólo el 2.5% es de tipo dulce, y de ésta, la oferta total utilizable para los ecosistemas y los seres humanos es inferior al 1%. Por lo tanto, cuando la demanda supera la oferta disponible, da lugar a la escasez del recurso. Las tierras secas son particularmente vulnerables a la escasez de agua. Por lo anterior, la intensificación de escasez de agua dulce causará mayor estrés en las tierras secas.

El objetivo del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, 2013, es crear conciencia sobre los riesgos de la sequía y la escasez de agua en las tierras secas, llamando la atención sobre la importancia de mantener suelos saludables como parte del mensaje de la Agenda de Río + 20,  así como la Agenda de Desarrollo Post-2015.

En el lema de este año: «No permitas que nuestro futuro se seque», se hace un llamado a todos los estados miembros de las Naciones Unidas a tomar medidas para promover la preparación y resistencia ante la escasez del agua, la desertificación y la sequía. El lema representa el mensaje de que somos todos responsables del agua y el uso sostenible de la tierra, y que existen soluciones a estos serios retos de los recursos naturales. La degradación de la tierra no tiene por qué amenazar nuestro futuro.


Concepto de desertificación

En contra de la creencia habitual, la desertificación no es la pérdida de tierras por su transformación en desierto o por los movimientos de las dunas de arena. La desertificación hace referencia a la degradación de la tierra en áreas áridas, semiáridas y subhúmedas a causa de varios factores, como la pérdida de la cubierta vegetal, erosión del suelo y la falta de agua, incluyendo variaciones climáticas y actividades humanas.


Procesos de la desertificación

Existen siete procesos que son responsables de la desertificación: degradación de la cubierta vegetal, erosión hídrica, erosión eólica, salinización, reducción de la materia orgánica del suelo, encostramiento y compactación del suelo y la acumulación de sustancias tóxicas para las plantas o los animales. De éstos, los cuatro primeros son considerados procesos primarios de desertificación y los tres últimos, secundarios. Los procesos primarios son llamados así porque sus efectos son amplios y tienen un impacto muy significativo sobre la producción de la tierra.

Cabe señalar, que el proceso de desertificación se evalúa en base a tres criterios: estado actual, velocidad y riesgo, y para cada uno de estos criterios se consideran cuatro clases de desertificación: ligera, moderada, severa y muy severa.

No existe un proceso lineal de causa-efecto que permita explicar completamente la desertificación; sin embargo, se han detectado complejas interacciones que funcionan como motores del proceso. Estos motores son las variaciones climáticas (como la baja humedad del suelo, los patrones de precipitación cambiantes y la elevada evaporación) y las actividades humanas (como la sobreexplotación del suelo por la actividad agrícola, el sobrepastoreo, la deforestación, el uso de sistemas de irrigación inadecuados, las tendencias del mercado e incluso, las dinámicas sociopolíticas; UNCCD y Zoï, 2011). En este último punto, la pobreza puede funcionar como causa y consecuencia de la desertificación.


Factores que contribuyen a la desertificación

Se deben principalmente a la variabilidad climática y las actividades no sostenibles del hombre. Las formas más comunes de utilización no sostenible de la tierra son: el sobre cultivo, el pastoreo excesivo, la deforestación y las prácticas inadecuadas de riego. El 70% de las tierras secas de todo el mundo (con excepción de los desiertos hiperáridos), equivalente a 3,600 millones de hectáreas, están degradadas.


Consecuencias de la desertificación

¿Qué efectos produce el fenómeno de la desertificación?

Disminuye la resistencia de las tierras ante la variabilidad climática natural. El suelo, la vegetación, los suministros de agua dulce, y otros recursos de las tierras secas en general son resistentes, es decir que pueden recuperarse después de sufrir perturbaciones climáticas como la sequía y efectos provocados por el hombre, como el pastoreo excesivo. Sin embargo, cuando las tierras se degradan, esta capacidad de recuperación se reduce sustancialmente, lo que conlleva repercusiones físicas y socioeconómicas.

El suelo se vuelve menos productivo. Los vientos y la lluvia pueden llevarse la capa superficial expuesta y erosionada de las tierras. La estructura física y composición bioquímica del suelo puede empeorar, formándose hondonadas y grietas, en tanto que el viento y el agua pueden eliminar nutrientes vitales.

La vegetación se deteriora. La pérdida del manto vegetal es a la vez una consecuencia y una causa de la degradación de la tierra. Con la exposición de las raíces de la vegetación por causas del arrastre o pérdida del suelo, causan efectos en las plantas llegando a marchitarlas.

La degradación de tierras puede ocasionar inundaciones aguas abajo, disminuir la calidad del agua y aumentar la sedimentación en ríos y lagos y la deposición de lodos en pantanos y vías de navegación.

Peligra la producción de alimentos. Se considera a la desertificación como un importante problema ambiental a nivel mundial, sobre todo por el vínculo que existe entre la degradación de tierras secas y la producción alimenticia. Más del 44% del total de los cultivos mundiales están en tierras secas. La desertificación contribuye a crear situaciones de hambre. Las hambrunas ocurren generalmente en zonas donde reinan la pobreza, la agitación social o las guerras. La sequía y la degradación de tierras a menudo desencadenan crisis que se agravan con la falta de una distribución de alimentos adecuada y la imposibilidad de adquirir lo que hay.

Costos sociales enormes. Hay una creciente percepción de los vínculos que existen entre la desertificación, los desplazamientos civiles y los conflictos. La comunidad internacional ha reconocido desde hace tiempo que la desertificación constituye un problema mayor de carácter económico, social y ambiental, que concierne a numerosos países en todas las regiones del mundo.

Las consecuencias más importantes de la desertificación van desde la disminución en la producción alimentaria, infertilidad y salinización del suelo, reducción de la capacidad de recuperación natural de la tierra, incremento de las inundaciones en las partes bajas de las cuencas, escasez de agua, sedimentaciónde cuerpos de agua, agravamiento de problemas de salud debido al polvo transportado por el viento (p. e., infecciones oculares, enfermedades respiratorias y alergias) y alteración de los ciclos biológicos, hasta la pérdida de los medios de subsistencia de las sociedades, lo cual puede contribuir a estimular la migración (UNCCD-Zoï, 2011).

Para abril de 2013, 168 países se encuentran afectados por la desertificación. Cada año, 75 billones de toneladas de suelo fértil se pierden por la degradación de la tierra. Asimismo, 12 millones de hectáreas de tierra desaparecen cada año por la desertificación y la sequía. Se trata de un área que podría producir 20 millones de toneladas de granos.


Distribución de las tierras secas en el mundo

Según laConvención de las Naciones Unidas para combatir la desertificación (UNCCD) 2011, el 12.1% de la superficie terrestre del planeta corresponde a zonas áridas; 17.7% a zonas semiáridas y 9.9% a subhúmedas secas. En ellas viven poco más de 2,000 millones de personas (aproximadamente 1 de cada 3 habitantes del planeta), la mayoría en países en vías de desarrollo. Además, las zonas secas albergan alrededor del 50% del ganado y el 44% de las tierras agrícolas del mundo, y son extensiones territoriales muy grandes que representan hábitats muy valiosos para la vida silvestre. Las mayores extensiones de tierras secas se encuentran en Australia, China, Rusia, Estados Unidos y Kazajstán.

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Distribución de las tierras secas de México

En nuestro país, de acuerdo con la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, el concepto de desertificación se aplica a todos los ecosistemas existentes en el territorio nacional, debido a que la pérdida de la capacidad productiva de las tierras no está restringida a las zonas secas (DOF, 2012). No obstante, es importante mencionar que lo anterior no reduce la prioridad que la Convención de las Naciones Unidas para combatir la desertificación (UNCCD) establece para las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas para delimitar las regiones que pueden sufrir desertificación.

Las tierras secas (áridas, semiáridas y subhúmedas secas) se encuentran principalmente en los desiertos Sonorense y Chihuahuense y en las regiones centrales influenciadas por el efecto de sombra orográfica generada por las Sierras Madre Occidental y Oriental. Con base en un estudio realizado por la Universidad Autónoma de Chapingo (2011), las tierras secas de México, ocupan aproximadamente 101.5 millones de hectáreas, poco más de la mitad de nuestro territorio. De esta superficie, las zonas áridas representan el 15.7%; las semiáridas, el 58% y el 26.3% restante corresponde a las zonas subhúmedas secas.

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Población total de las tierras secas del mundo

La población total de las tierras secas del mundo es de alrededor de 2,000 millones de habitantes, excluyendo las áreas hiperáridas (desiertos), hoy en día las tierras secas son el hogar de casi una de cada tres personas del mundo. La mayor parte de éstas  se encuentra en países en vías de desarrollo, viviendo por debajo del umbral de pobreza y sin los accesos adecuados al agua corriente, el mayor porcentaje de la población mundial se encuentra en la región subhúmeda seca con 15.3% en donde el ecosistema dominante es el pastizal y el porcentaje mínimo de población mundial representa el 4.1% y vive en la región árida y el semidesierto es el ecosistema dominante. 

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Población en tierras secas de México

De acuerdo con el Censo General de Población y Vivienda 2010 (INEGI, 2011), en las tierras secas de México habitaban 33.6 millones de personas, que equivalían al 30% de la población del país. De ellas, 18.1% radicaba en localidades rurales y 81.9% en localidades urbanas. En las zonas semiáridas y subhúmedas secas se concentra alrededor de 91.5% de la población que habita en las zonas secas de México.

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