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“El Buen Fin”, panacea económica

Fecha: 13 de noviembre de 2013 | Autor:

buen fin2· Siguen cayendo fichas, ahora es el cemento

· La triste historia continúa

· AAGEDE y su sistema de información

 

Los indicadores económicos más recientes dan cuenta del continuo deterioro de las expectativas, al menos en el corto plazo, de miles de mexicanos frente a una cruda realidad que trajo consigo el cambio de gobierno sexenal, con nuevos protagonistas que aún no terminan de acomodarse en sus sillas.

Mientras eso sucede, a diario vemos como, por ejemplo, la producción industrial se desploma por falta de inversiones e incentivos, el desempleo va en aumento, el consumo en picada y la confianza de los consumidores al interior de los hogares mexicanos va en declive por la incertidumbre generada sobre el rumbo de la economía para los siguientes doce meses.

Este es el marco en el que se llevará a cabo “El Buen Fin”, del 15 al 18 de noviembre en todo el país. Por supuesto la euforia está más que desatada, tanto de empresarios como de las propias autoridades, pues incluso en esta ocasión se llevará a cabo una lotería fiscal (“El Sorteo de El Buen fin), auspiciada por la Secretaría de Hacienda, la cual premiará con 250 millones de pesos a 74 mil 500 consumidores que hagan sus compras en negocios formalmente establecidos

Para Jorge Dávila Flores, presidente de la Concanaco – Servytur, “El Buen Fin” se ha consolidado como el plan de ofertas más exitoso, ya que permite ganar-ganar: gana el consumidor, porque obtiene productos de buena calidad, al mejor precio del año; gana el Estado mexicano, porque se logra una mayor recaudación y se reactiva la economía; ganan los empresarios, porque tienen un mayor desplazamiento de sus productos y servicios y, por ende, un incremento en la utilidad y ganan, dice, los medios de comunicación, porque las empresas los contratan para promocionar sus ofertas.

Con esta euforia todo hace pensar que para los empresarios, y más aún para el gobierno mexicano, “El Buen Fin” es el instrumento que requiere la economía para su reactivación y sólo bastarán tres días de excesivo consumo para que se haga el milagro de revertir los efectos negativos observados a lo largo de los últimos doce meses. O sea, en tres días se tratará de recuperar el año perdido en materia económica. “El Buen Fin” será, pues, la panacea.

 

Siguen cayendo fichas

La producción industrial, ya lo decíamos sigue en picada, sobre todo la del sector de la construcción, que en septiembre pasado 8.3 por ciento, frente a la de igual mes de 2012, con lo que acentuó su disminución y ligó 10 meses con caídas a tasa anual.

Este resultado se derivó, por supuesto,  de las menores obras relacionadas con la edificación, construcción de obras de ingeniería civil y trabajos especializados para la construcción.

Pero hay un subsector en particular que ha sido severamente afectado por la crisis financiamiento-construcción de vivienda y es el de las empresas cementeras que ya registraron la baja demanda del insumo, al grado que será un importante factor para que en el año las ventas se reduzcan en más del 15 por ciento.

De esta manera sigue funcionando la alegoría de las piezas de un dominó que, alineadas una tras otra, se van derribando por la inercia.

La preocupación ha crecido tanto que hasta los banqueros siempre tan alineados y cooperativos con las autoridades, han iniciado una campaña de llamados a través de uno de sus voceros preferidos de los medios de comunicación, para que se haga algo y detener el continuo deterioro de las vivienderas por los problemas de cartera vencida generados.

Mientras tanto simulan una guerra de tasas de interés en los créditos hipotecarios individuales, que sólo se suscribe al mercado medio y residencial, del que la mayoría de los mexicanos carecen de las condiciones económicas para obtener.

En cuanto a los créditos llamados “puente”, que son para las desarrolladoras de vivienda, han hecho caso omiso del programa de garantías lanzado con bombo y platillo por la Sociedad Hipotecaria Federal, como lo ha reconocido su titular Jesús Cano Vélez.

Y es que los reportes contables de los bancos al cierre del tercer trimestre muestran que no es broma el problema de cartera vencida de Bancomer, Banamex, Bancomer y Banorte, por los problemas de impago de Geo, Urbi, Homex, Sare y otras empresas, al grado que han tenido que realizar reservas extraordinarias para enfrentar los posibles quebrantos.

Así que uno de los mayores dolores de cabeza del actual sexenio sigue su marcha afectando sector tras sector sin que se le vea un alto o solución en el corto plazo. Por lo pronto Cemex, Holcim, Cruz Azul, Moctezuma y Cementos Chihuahua, también alzan la mano para indicar que igualmente forman parte de ese dominó que sigue una inercia alentada por las nuevas políticas de desarrollo habitacional.

 

La triste historia continúa

La  triste historia del sector de vivienda sigue y el deterioro continúa. Finalmente, después de haber anunciado la extemporaneidad en sus resultados, Homex publicó su reporte al tercer trimestre del año. La debilidad en todo el estado de resultados y en el balance sigue. Debido a su apremiante situación legal y de restringida liquidez la empresa apenas y puede operar.

Es bien sabido por todos que el sector de vivienda en México, particularmente de las empresas públicas, atraviesa por una etapa complicada y de definiciones.

Los pasivos cada vez son mayores y las empresas no paran de generar pérdidas en todo el estado de resultados.

La realidad, dicen los analistas financieros, es que hay poco que rescatar de estas empresas, porque si bien sus activos superan los pasivos, no se sabe con certeza si dichos activos – -como lo son la construcción en proceso y el inventario de tierra, entre otros factores–, están bien valuados o se pueden convertir en liquidez con facilidad, haciendo muy difícil el proceso de valuación en esta apremiante situación.

El balance también se encuentra deteriorado, cada trimestre son menos los activos y más los pasivos, por lo que los especialistas, de plano, ya recomiendan a los inversionistas participar en el sector, y para los que conserven todavía posiciones, o sea acciones de esas empresas, les sugieren  vender.

 

AAGEDE y su sistema de información

Por increíble que parezca, México carece de un sistema de información que indique qué están plantando, cosechando, almacenando y comercializando los productores del campo, de ahí las grandes distorsiones y especulaciones con los alimentos en México, algo que pone en riesgo a la soberanía alimentaria del país.

De ahí que es muy loable el anuncio hecho por el presidente Enrique Peña Nieto en el sentido de -¿ahora sí?- instrumentar una plataforma de información agropecuaria que coadyuve a regular el mercado alimentario mexicano. Este objetivo se lo han trazado todos los gobiernos desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, junto con la creación de una bolsa de físicos, sin embargo hasta ahora solo se han logrado remedos de bases de datos que no sirven para nada.

El anuncio lo realizó el Presidente en el XXX Congreso de Consejo Nacional Agropecuario e incluso también se atrevió a insinuar la creación de una bolsa agropecuaria que permitiría, junto con el sistema informativo, tener herramientas para apoyar la estabilización de los precios de los productos del campo e incluso planear con mayor éxito las cosechas.

Bueno, pues sería conveniente que alguien les dijera al Presidente Peña y a los secretarios de Economía y Agricultura que esa plataforma tecnológica informativa en línea ya la tiene la Asociación Mexicana de Almacenes Generales de Depósito (AAGEDE), y que solo requeriría de adaptaciones y suma de otros participantes en el mercado del agro, para que fuera de uso común y no se triplicaran esfuerzos y costos, en beneficio de todos.

Ese sistema se llama Almacén Seguro y la AAGEDE lo opera desde hace 10 meses para garantizar a los bancos y demás participantes de la cadena financiamiento y comercialización de alimentos, la existencia de la mercancía que amparan los certificados de depósitos emitidos por los almacenes.

De esta manera, la asociación cuenta día a día con la información en línea de las mercancías que sus asociados tienen en sus bodegas listas para ser comercializadas, y se asegura que los datos sean certeros y no tengan duplicidad a través de inspecciones físicas y otros sofisticados métodos.

Así que señores de las secretarías de Economía y Agricultura, en sus manos está hacer realidad la propuesta del presidente Peña Nieto para concretar un eficiente sistema de información agropecuario, la mesa está servida.

 

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