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Convención Bancaria, casi un deja vu

Fecha: 9 de abril de 2014 | Autor:

convencion bancaria2Efectivamente fue una convención bancaria de pasillo, sin embargo, al igual que la formal, estuvo un poco desangelada, sin la efervescencia, el entusiasmo, la polémica, los dimes y diretes, incluso fue notoria una menor asistencia que otros años.

Si no hubiera sido por el tema Oceanografía podría decirse que la Convención Bancaria número 77, fue como un deja vu sobre todo en los discursos del sector gubernamental y los banqueros organizados en la Asociación de Bancos de México.

Al igual que en el año pasado, ambas partes respaldados por estadísticas a modo, se mantienen en la misma línea de su retórica, los primeros reclamando una mayor dispersión del crédito productivo a tasas más baratas, y los segundos justificando su escasa participación escudándose en el bajo crecimiento económico del país, en la prudencia en el otorgamiento de los financiamientos para cuidar una sana cartera y en la aplicación eficiente de la ley para ejecutar las garantías en los créditos vencidos.

El caso Oceanografía causó el que se pusiera más énfasis en la necesidad de que la supervisión y control de la operación bancaria sea reforzadas tanto al interior de las instituciones como por parte de las autoridades, específicamente la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Por cierto, el titular de esta comisión, Jaime González Aguadé, al mencionar el nombre del presidente de la República en su discurso, se equivocó al decir Ernesto Peña Nieto. Las risas y cuchicheos en el salón de sesiones no se hicieron esperar y no faltó quien comentara si en la mente del funcionario público había pasado la imagen de Ernesto Zedillo o, en el peor de los casos, Ernesto Cordero.

Otra connotación anecdótica fue la participación del secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray. En el programa de la primera sesión de la convención estaba anotado para hablar e inaugurar la convención luego de las palabras de González Aguadé y del gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, sin un receso de por medio.

Sin embargo, fue notoria su ausencia en el presidium mientras participaron González Aguadé y Carstens, por lo que se tuvo que realizar un receso especial para su arribo al salón de sesiones. Como se dice en el argot taurino, llegó partiendo plaza, causando algunos aplausos por ahí, quizá de su ejército de colaboradores que lo acompañaban, y saludando de mano a los que se le atravesaban en el camino. “Ya está ensayando”, comentó un banquero.

Al siguiente día la atención se centró en la ceremonia y comida de clausura por parte del presidente Peña Nieto. Afortunadamente el gobernador de Guerrero, Angel Aguirre, se cuidó de no querer ser gracioso al referirse a los que suelen hacer los capitalinos en Acapulco, pero sí “embarcó” públicamente al presidente de la ABM, Javier Arrigunaga, a no llevarse la convención del puerto guerrerense como se rumoraba fuertemente previo al evento.

Peña Nieto de nueva cuenta, como durante su campaña presidencial y el año pasado, les pidió a los banqueros canalizar más créditos para las empresas mexicanas, en especial para las pequeñas y medianas, aduciendo sus ya conocidos comparativos con otros países. Anunció varios proyectos como parte de la reforma financiera pero que, como comentó el director de una casa de bolsa, tienen que ver más con el crédito de consumo que el productivo. Aunque eso sí le reconoció que cada vez habla y se desenvuelve mejor en sus discursos, “ya sabe leer muy bien el teleprompter”, concluyó muy serio.

 

“Fuego amigo”

Y hablando de Arrigunaga fue notorio el apoyo que le ofreció el presidente Peña al hacerle un reconocimiento como representante de los banqueros y como directivo financiero, en evidente respaldo por lo que muchos han llamado “fuego amigo” que algunos directivos norteamericanos del Citibank han desatado contra él y Manuel Medina Mora.

Javier Arrigunaga, cuestionado severamente por el fraude cometido en Banamex  a través de la empresa Oceanografía, previo a la convención literalmente se mantuvo como avestruz.

Ya durante el evento, los genios de su comunicación, los del trato con la prensa, se encargaron de organizarle reuniones y entrevistas a modo con algunos reporteros, a los que consideran, según los expertos de la comunicación en Banamex, “amigos del banco”. Con ello trataron de evitar que su jefe fuera molestado por los avezados e inoportunos reporteros que no fueron convocados a las reuniones petit comité.

El jaloneo entre banqueros y gobierno de nuevo se evidenció, pues mientras aquellos no quieren controles para operar y asumir sus propios riesgos, y así lo reiteró el mismo Arrigunaga, las autoridades les dejaron en claro que se impondrán nuevas medidas para que los bancos tengan más supervisión, mediciones de riesgo, más vigilancia en los procesos de control y administración y prevención de lavado de dinero, y también, para evitar casos como el de Oceanografía.

Otro punto debatible fue que mientras el gobierno federal pide que la banca otorgue más crédito y más barato, los banqueros lo condicionan que haya más crecimiento en el país, por lo menos a una tasa de 5% anual, sostenible en el tiempo, y después ya se verá.

 

Mexicana y banqueros

Pero estos puntos, por supuesto, no fueron la nota de la Convención. La noticia llegó a ese foro con el anuncio de la quiebra de Mexicana de Aviación, lo que de inmediato causó reacciones e incluso disgusto.

El rostro de Alejandro Valenzuela, director general de Banorte, por ejemplo, expresaba no sólo enojo, sino algo más que eso.

Y no es para menos, pues la declaración de quiebra de Mexicana , la aerolínea que fue considerada como la insignia de la aviación nacional y dos de sus filiales, representan una pérdida para el llamado banco fuerte de México de alrededor de 1,200 millones de pesos, que sumados a las otras pérdidas, las que les generaron las vivienderas, sobre todo Corporación Geo (en concurso mercantil) de Luis Orvañanos, estimadas en unos 4,800 millones de pesos, provocaron severas afectaciones en el capital de Banorte y ahora tendrán que resarcirlas.

Pero no sólo ese banco resultó dañado por la quiebra de la aerolínea,  también el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), que dirige Enrique de la Madrid, que asumirá un pérdida similar, ya que ese banco de desarrollo tenía en su poder nueve aviones que Gastón Azcárraga dejó en garantía por un crédito de 900 millones de dólares que le concedió a Mexicana en la administración pasada.

Esos aviones serán vendidos a favor de los trabajadores de la aerolínea para cubrir parte de las indemnizaciones a las que tienen derecho.

 

Línea 12, galimatías del GDF

El brete por la suspensión de ocho estaciones de la línea 12 de Metro en que se ha metido el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Angel Mancera, cuya popularidad sigue cuesta abajo, sigue apretándolo, más aún con los galimatías que informan las dependencias encargadas de tratar el tema.

Resulta que la Secretaría de Obras y Servicios del Distrito Federal informó que la empresa TSO (Triacaud Societè Organisè) inició los trabajos preparatorios para poner en marcha el tramo suspendido.

Cualquiera pensaría que esto ocurrirá pronto, pero no es así, porque será a partir de la segunda semana de mayo cuando dicha empresa brindará información necesaria para instrumentar los primeros pasos a seguir para elaborar el diagnóstico tendiente a la restitución del servicio. O sea no hay para cuando tengan una solución, es decir poner en marcha nuevamente dichas estaciones.

 

Reformas en obra pública

Miriam Saldaña Cháirez, coordinadora del Partido del Trabajo en Asamblea Legislativa del DF, reiteró la urgencia de superar las inconsistencias que actualmente conlleva la práctica de proyectos integrales de obra pública, a precio alzado y garantizar la debida observancia cuando se trate de obras públicas o actos que pudieran afectar el normal desarrollo de las actividades.

Sin mencionarlo directamente, es fácil adivinar que en el imaginario de la legisladora y de los habitantes de la Ciudad de México está por supuesto el cochinero de la línea 12 de Metro, la dorada línea de Marcelo Ebrard.

Por ello, la petista Saldaña y su fracción parlamentaria se pronunciaron a favor del paquete de reformas a las Leyes de Obras Públicas, de Presupuesto y Gasto Eficiente,  y a la Ley de Adquisiciones, así como de otros Ordenamientos Jurídicos del DF

Se debe garantizar, dijo, la transparencia y el acceso a la información sean los mecanismos de la rendición de cuentas para poner a disposición del  escrutinio público las finanzas públicas, además de que las condiciones de licitación, la formalización de contratos, la elegibilidad de proyectos deben determinar ante cualquier procedimiento de licitación, con estudios de mercado que indiquen el universo de prestadores de servicio potenciales.

La regulación del gasto ejercido por la contratación de servicios a largo plazo, deben estar debidamente reguladas en los ordenamientos jurídicos aplicables, con el fin de evitar lagunas jurídicas que propicien la evasión de su cumplimiento, puntualizó, Miriam Saldaña.

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