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Nuestra gravosa democracia

Fecha: 29 de enero de 2015 | Autor:

partidos-politicosPara regocijo de quienes consideran que una democracia es más madura en la medida del número de partidos políticos que participen,  en la próxima jornada electoral del 7 de junio, nos veremos “enriquecidos” con la oportunidad de elegir entre 10 diferentes opciones que nos habrán de ofrecer otros tantos partidos, para 2159 puestos de elección popular en juego.

No sé, estimado lector, si comparta mi desacuerdo con este concepto de democracia populista, la del montón; pero creo que, con todo y que la población de nuestro país es, ciertamente, plural, no convence la idea de que, la solución a los accidentes o defectos de nuestra vida democrática, sea abrir las puertas del registro a más partidos, que de antemano, podemos intuir, tendrán una vida efímera. Así ha sucedido, una y otra vez, por lo que el juicio no responde a una especulación, si no a la experiencia histórica.

Los partidos que contenderán en este año, son PRI, PAN, PRD,  PVEM, PT, Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza, Morena, Partido Humanista y Partido Encuentro Social. Para los tres últimos, ésta será su primera batalla electoral y, quizás, la última, en el caso del Humanista y del Encuentro Social, pues se ve difícil que puedan sumar el mínimo de votos que establece la ley para conservar su registro, y que es el 3 por ciento sobre la votación emitida.

Y es que, el promedio de votación, en las elecciones intermedias de los últimos 18 años (1997, 2003 y 2009), es de 48 por ciento. Si consideramos una lista nominal de aproximadamente 84 millones de electores para la próxima elección federal, en base a este promedio de votación, los partidos emergentes requerirían, al menos, un millón doscientos mil votos para conservar su registro. Como de acuerdo a la nueva ley electoral, los partidos nacientes no pueden formar alianzas, salvo Morena, los otros dos difícilmente alcanzarían, por sí solos, más de medio millón de votos, cada uno, y eso, siendo generosos, por lo que habría que pronosticarles un futuro incierto.

En la elección federal intermedia de 2003, participaron 11 partidos políticos, cinco de los cuales no lograron sobrevivir. Los números de aquella elección para estos cinco partidos, fueron patéticos. El partido México Posible consiguió 240 mil votos; Alianza Social, 197 mil; Fuerza Ciudadana, 123 mil; el Liberal Mexicano, 108 mil, y el de la Sociedad Nacionalista, 72 mil. Ninguna de estas organizaciones alcanzó el mínimo de la votación requerido por la ley para conservar su registro, que entonces era del 2 por ciento, por lo que automáticamente fueron borrados del escenario político nacional.

Cabe señalar que tres de estos partidos se incorporaban, por primera vez a la contienda electoral y los otros dos, si bien, habían superado su primera prueba en la elección inmediata anterior, había sido por su participación en alianza con otros institutos, pues cuando fueron solos, esto es, en el siguiente proceso electoral, fueron eliminados. Con la ley actual, tampoco el Partido del Trabajo ni el ahora Movimiento Ciudadano, entonces Convergencia, hubieran sobrevivido, pues ambos no llegaron ni al 2.5 por ciento de la votación total de esos comicios.

Todo esto viene a cuento por los costos, cada vez más elevados, que tiene nuestra democracia. Porque si la participación eventual de organizaciones políticas en los procesos electorales no significara una carga para el erario, se podría aceptar esta apertura indiscriminada a nuevos partidos, pero estas organizaciones se han convertido en verdaderos negocios, merced a las prerrogativas que la ley les otorga y, entonces, los que estamos financiando los ensayos políticos de los fundadores de estos partidos de temporal, somos todos los ciudadanos, pues sus gastos de operación se cubren con nuestros impuestos.

Como muestra, un botón. El INE informó que este año se destinarán poco más de 7,400 millones de pesos como prerrogativas para los10 partidos con registro. En el mes de agosto, del año pasado, los tres partidos nuevos recibieron 32 millones de pesos, cada uno, para cubrir sus gastos en 2014. Y, por ser año electoral, este año les  corresponden 120.9 millones de pesos, también a cada uno. Tres de los partidos que, salvo que logren una alianza ventajosa, es probable que pierdan su registro, el Partido del Trabajo, Nueva Alianza y Movimiento Ciudadano, recibirán este año, 1,126.3 millones de pesos. Además de que el año pasado obtuvieron 331.2 millones de pesos. Esto es, casi 1500 millones, para tres partidos que corren el riesgo de no alcanzar el mínimo de la votación requerida, por lo que podrían perder su registro. ¿Cuánto estaría costando el voto para un partido que dejaría de existir?

Creo que las condiciones del país no están como para continuar sufragando los gastos de ejercicios democráticos fallidos. Así que convendría que, con los resultados de la próxima elección, se revise la política de prerrogativas para los partidos, para que ya no sigan  gravitando sobre nuestros impuestos y estos se dediquen a obras que tanta falta le hacen al país.

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