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Fracasa Reforma Financiera en sofomes

Fecha: 4 de marzo de 2015 | Autor:

sofomesSofomes S.A., sin ninguna supervisión

– Balconeo de Condusef, cuestionable

– González Migoya, ¿ave de mal agüero?

 

En el sector de las sociedades financieras de objeto múltiple (Sofomes) existe una gran incertidumbre porque las medidas estipuladas por la Reforma Financiera para ordenar al mercado ha conseguido exactamente lo contrario: generar mayor informalidad, descontrol y riesgos de actos ilícitos como el lavado de dinero en las operaciones de financiamiento que realizan.

La reforma ordenó que todas las sofomes se registraran nuevamente ante la Condusef, cumpliendo requisitos informativos y financieros más estrictos y la adopción de sistemas antilavado de dinero, de tal manera que pudieran recibir la autorización para seguir operando como intermediarios financieros.

Ante la incapacidad de cumplir con las nuevas normas, cientos de sofomes le están dando la vuelta a la Ley, al cambiar su régimen a sociedades anónimas, lo cual evidentemente no previeron ni las autoridades hacendarias ni el Congreso de la Unión, al promulgar tal reforma.

La Condusef informó que 625 entidades ya hicieron la transformación, en el mercado se especula que son miles. Esto preocupa y molesta a los financieros  de las sofomes pues obviamente tendrán una competencia desleal y ventajosa sin costos de regulación.

El ombusdman financiero responsabiliza ahora a la Profeco como supervisor de esas sociedades anónimas, lo que se ve difícil pues estamos hablando de organismos cuya actividad es el crédito, no el comercio de mercancías ni la prestación de servicios.

Si una entidad como Ficrea que tenía la supervisión de la CNBV, SHCP y la Condusef generó un gran problema, es de temerse que acontecimientos similares se produzcan en las sofomes que operarán sin vigilancia alguna.

El problema de origen es que la Reforma Financiera no corrigió de tajo el tremendo error que cometió el exsecretario de Hacienda y Crédito Público, Francisco Gil Díaz, cuando desreguló a las sociedades financieras de objeto limitado (Sofoles), a las que obligó a transformarse a sofomes abriendo la puerta a la informalidad y el desorden del mercado.

Los objetivos de Gil Díaz no se cumplieron porque las sociedades, incluso las nuevas, siguen atendiendo a un mercado en específico del que son especializadas, lo múltiple solo existió en el cerebro del ahora directivo de Telefónica.

El crédito no se multiplicó, pues alrededor del 80 por ciento del total que ofrecen estos intermediarios, se sigue concentrando en las no más de 40 sofomes que integran a las Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas (AMFE), que preside Enrique Bojórquez.

 

Cuestionan balconeo de Condusef

Por cierto, las sofomes que sí cumplen con lo estipulado por la Reforma Financiera y con los requerimientos financieros y operativos que marca la Ley, incluyendo los sistemas antilavado, les parece incorrecto que la Condusef no utilice porcentajes entre el número de quejas que registran contra el número total de operaciones que realizan o el número de clientes que tienen, a efecto de ofrecer una real imagen del servicio que ofrecen.

Al igual que en los bancos, en los balconeos del organismo obviamente siempre resultan con un número mayor de quejas las financieras que cuentan con un mayor número de clientes y operaciones, beneficiando en imagen a otras que quizá tengan una mayor proporción de denuncias por un mal servicio.

Otro punto es que la Comisión incluye en el balconeo a quejas que están en litigio, por decirlo de alguna manera, y que el veredicto del árbitro, o sea la Condusef, en muchas ocasiones no da la razón a los clientes. Por ello las sofomes consideran que los reportes deben contemplar solo a los asuntos resueltos.

 

González Migoya, ¿ave de mal agüero?

De pena ajena el caso de la demanda a Volaris por parte de un fondo de pensiones de Estados Unidos, que acusa a la aerolínea de falsear e inflar su información financiera en 2013, cuando colocó sus acciones en los mercados financieros. Resulta que desde entonces los títulos han bajado de precio causando enormes pérdidas a los accionistas.

Lo destacable es que apenas en noviembre pasado nombraron a Alfonso González Migoya como presidente del Consejo de Administración, por lo que muy pronto le tronó la bomba.

El hecho nos hizo recordar que hace algunos años, una vez anunciado también con bombos y platillos su nombramiento como director general adjunto de Finanzas del entonces mexicano Grupo Financiero Bancomer, éste inició su declive hasta que tuvo que ser vendido al español BBVA.

Pero en aquél entonces y previo a la venta, González Migoya renunció a su cargo con el mandilón argumento de que su esposa no se acostumbraba a vivir en la Ciudad de México. Sus colegas directivos del grupo bromeaban con aquel dicho: “Cuando el barco se hunde, las ratas son las primeras en abandonarlo”.

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