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Alianzas forzadas

Fecha: 22 de diciembre de 2017 | Autor: Indice Corporativo

Por Miguel Tirado Rasso

El tema de las alianzas electorales es un tema polémico, en particular, cuando quienes deciden sumar esfuerzos, representan ideologías no sólo distintas, sino francamente contrarias. Pero está claro que, ante el desgaste en imagen que los partidos políticos han acumulado al paso de los años, estas organizaciones han tenido que buscar la manera de rescatar el respaldo de una población fatigada y hastiada de la política, de sus actores y de discursos que prometen mucho y cumplen poco.

Por lo mismo, cada vez resulta más difícil a estas fuerzas políticas ganar posiciones en cargos de representación popular cuando contienden por sí solas. Sus votos duros no garantizan ya triunfos y, entonces, tienen que buscar aliados para que, con la adición de simpatizantes externos, compensen la pérdida de apoyos que han venido registrando y puedan superar a sus contrincantes.  

En nuestro escenario político electoral, la conformación de alianzas es común, pero, sobre todo, necesaria para ser competitivo, aunque entre los aliados no exista coincidencia  ideológica ni de principios. Pero esto dejó de ser importante hace un rato largo. En la actualidad, existen tres principales fuerzas políticas con presencia nacional: PRI, PAN y Morena. El PRD, partido que a muchos sorprendió, después de haber disputado de igual a igual la primera magistratura del país, se desplomó cuando sus grandes figuras perdieron y los enfrentamientos y las disputas internas por el control del partido lo hicieron ingobernable o casi.

El posicionamiento político de este partido en la actualidad, es una incógnita, pero se podría decir, por sus fracasos electorales recientes, que ya no está en las grandes ligas y, la prueba es que, por primera vez en su historia, no solamente no participará con un candidato propio para la elección presidencial, sino que respaldará al candidato del PAN.

Estos tres partidos, como organizaciones ancla, formaron sus alianzas para competir por la silla presidencial en este proceso electoral y, en su caso, para algunos de los cargos de elección popular en disputa: 128 senadurías, 500 diputaciones federales, 9 gubernaturas y diputaciones locales en 27 entidades y presidencias municipales en 26 estados. Las coaliciones formadas son Por México al frente, integrada por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano; Meade, ciudadano por México, del PRI, PVEM y Panal, y Juntos haremos historia, de Morena, PT y PES.

La ubicación ideológica de estas alianzas, resulta una tarea complicada. Al PAN se le identifica como un partido de derecha, a Morena, como uno de izquierda y al PRI se le considera como un partido de centro. Pero resulta que el blanquiazul formó su frente con el PRD, un partido de izquierda, al menos en su origen, que ha defendido temas progresistas como la interrupción legal del embarazo, la legalización de la mariguana, los matrimonios entre personas del mismo sexo, entre otros. Temas tabú en las consideraciones ideológicas de Acción Nacional, y sobre los que ha manifestado abiertamente su oposición y rechazo.

Por su parte, Morena, que alega ser una organización política amplia, plural, incluyente y de izquierda, se asoció con un partido de extrema derecha, el PES, por lo que esta alianza está afectada por las mismas contradicciones ideológicas que las del frente PAN/PRD/MC.

Y es que, en el pragmatismo político por ganar una elección, el fin justifica los medios y, si hay que asociarse con el demonio mismo para vencer al contrario, pues bien vale la pena cualquier  contradicción o incongruencia. A fin de cuentas, ya se verá más adelante como se resuelven las diferencias a la hora de gobernar. Lo importante es asegurar el triunfo.

El dilema es para las militancias de estos partidos que, sin mayor explicación, van a tener que hacer a un lado sus convicciones y votar por candidatos postulados por una alianza con la que no se sienten identificados, aunque, siempre tendrán la posibilidad de rebelarse, riesgo que no parece preocuparles mucho a los (pre)candidatos presidenciales de estas coaliciones, ya que fueron ellos mismos los que las trabajaron. Habrá que ver, si en su afán de sumar aliados, no incurrieron en un error al juntar polos opuestos.

Por lo pronto, es momento para desearles a nuestros queridos lectores, lo mejor en estas fiestas decembrinas, con salud, alegría y amor en abundancia y mucha prosperidad para el año que entra.

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