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CCE por continuar construcción de NAIM en Texcoco

Fecha: 19 de septiembre de 2018 | Autor:

En nombre del Consejo Coordinador Empresarial y los organismos que lo conforman, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción y la Cámara Nacional de Aerotransportes, hoy presentamos al Ing. Javier Jiménez Espriú, próximo Secretario de Comunicaciones y Transportes, una serie de estudios técnicos que buscan aportar más elementos a la discusión pública sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM).
Hemos hecho una serie de estudios técnicos para aportar más elementos a la discusión pública sobre la construcción de la nueva terminal del Aeropuerto Internacional de México. Los estudios presentados analizan las ventajas y desventajas de las dos alternativas planteadas por el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y llevadas a cabo en esta consulta por el Ingeniero Jiménez Espriú :
Continuar con la construcción del NAIM, con las adecuaciones necesarias a su financiamiento, transparencia y características técnicas, o bien;
Operar con dos aeropuertos, manteniendo la operación del actual Aeropuerto Benito Juárez y habilitando la Base Militar de Santa Lucía como aeropuerto comercial.
Los empresarios sabemos de la importancia de la industria aérea para la economía mexicana. Este sector contribuye con casi el 3.0% del Producto Interno Bruto y genera más de un millón de empleos directos e indirectos a lo largo y ancho del territorio nacional. Sin embargo, somos conscientes de que su crecimiento se ha visto limitado por años de saturación en el principal centro de conexiones de México y América Latina: el actual aeropuerto de la Ciudad de México. Hoy, necesitamos detonar el potencial multiplicador de esta industria hacia el resto de la economía mexicana.
El análisis realizado por el sector privado considera 13 variables que van, desde la seguridad aérea y la capacidad de transporte, hasta el impacto ambiental; pasando por las implicaciones económicas y el impacto social de ambos proyectos. A continuación les menciono las 13 variables:
La seguridad como principal prioridad.
La capacidad de transporte de pasajeros con visión de largo plazo.
La importancia de un hub para México.
La incidencia en el desarrollo regional.
Los costos de equipamiento, operación y economías de escala para las aerolíneas y pasajeros.
Los ingresos derivados del patrimonio inmobiliario.
El financiamiento y fuentes de ingresos.
Los aeropuertos son negocios altamente rentables.
La reubicación de operaciones de la Fuerza Aérea y de 3 mil familias.
La consolidación de la infraestructura terrestre.
Los costos de cimentación y hundimientos.
El impacto ambiental y medidas de mitigación.
Las obras hidráulicas, lagos aledaños y conflicto aviar.
Estos estudios coinciden con la visión de los colegios y asociaciones de ingenieros que han expuesto recientemente sus argumentos sobre la solución más viable, competitiva y de largo plazo para el nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México. Concluimos que la mejor opción es continuar con la construcción de esta obra de infraestructura en Texcoco.
Las organizaciones internacionales con mayor experiencia en el desarrollo de aeropuertos MITRE, IATA y NACO, diseñaron el espacio aéreo para el proyecto del NAIM, lo cual permitirá mantener los más altos estándares de seguridad en el Valle de México.
El NAIM es un proyecto rentable que podría generar más de mil millones de dólares al año en beneficio para los mexicanos. Su costo total es de 13 mil 300 millones de dólares y se estima que la inversión privada contribuya con 70%, o más, del propio financiamiento. Por cada millón de pasajeros que usan el aeropuerto se crean mil empleos directos. Esto se traduciría en 70 mil empleos directos, en la primera etapa del proyecto, y 135 mil empleos directos en su fase final. Ya en su operación máxima podrá crear hasta 450 mil empleos directos e indirectos.
El NAIM posee ventajas en Texcoco en términos de capacidad de transporte de pasajeros, pudiendo crecer hasta llegar a 135 millones por año; en contraste con el máximo potencial de 65 millones que presenta la opción de Santa Lucía. Adicionalmente, el NAIM en Texcoco mejorará los costos para las aerolíneas y los precios para los usuarios; permitirá una mayor conectividad con otros aeropuertos del país para fomentar la actividad turística y logística y la conectividad de las personas, posibilitando aprovechar la infraestructura terrestre con obras que pueden desarrollarse en un plazo corto y con capital mayoritariamente privado. Tiene además el potencial de beneficiarse de la posición geográfica del país para convertirse en un centro de conexiones de pasajeros y carga competitivo a nivel internacional.
En términos de costos, el NAIM tiene asegurado su financiamiento a través de 150 mil millones de pesos de ingresos aeroportuarios ligados a la bursatilización de la TUA y a la Fibra E, que se sustentan en las crecientes capacidades de movilización de pasajeros. El proyecto de Santa Lucía limita la posibilidad de obtener recursos por esta vía, dada la estrecha ampliación en la capacidad de transportación de Santa Lucía y las limitaciones del diseño del AICM para ampliar ingresos no aeroportuarios. Los costos de operación del nuevo aeropuerto serían también considerablemente menores a los actuales.
En términos ambientales, la opción de Texcoco ya tiene 9 manifestaciones de impacto ambiental autorizadas favorablemente y se está avanzando en las medidas de mitigación requeridas. La opción de Santa Lucía no cuenta aún con estudios de impacto ambiental y sus costos y medidas de mitigación son desconocidos.
La cimentación del aeropuerto en Texcoco ya tiene avances importantes, de más de 50%. El impacto ambiental ya ha sido evaluado en el caso de Texcoco y hay medidas de mitigación en marcha, así como ya existen estudios y acciones que garantizan el funcionamiento hidrológico en Texcoco. Y en el caso del lago Nabor Carrillo se han diseñado acciones de mitigación de riesgo aviar.
Por otro lado, el NAIM puede ser concebido como un proyecto que desarrolle de manera excepcional la región oriente del Valle de México, donde habita el 23% de la población del Estado de México, en donde el 33% de la población tiene ingresos entre1 y 2 salarios mínimos. Por tanto, la oportunidad de generar mejores empleos y opciones económicas para las personas de la zona, sería una excelente oportunidad que se declarara una zona especial de impacto social para los 8 municipios conurbados al nuevo aeropuerto. De tal forma que incentive la generación de empleos formales bien remunerados y contribuya con la rehabilitación económica y social en una zona de alta marginación con la generación de escuelas, clínicas, vialidades, servicios de agua potable, drenaje, para el fortalecimiento y el mejoramiento de calidad de vida de esos municipios.
Además de los estudios técnicos y financieros de las alternativas analizadas, desde el Consejo Coordinador Empresarial sugerimos también considerar el riesgo reputacional en los inversionistas nacionales y extranjeros. Durante los últimos años se han utilizado instrumentos bursátiles que han conseguido alrededor de 150 mil millones de pesos en inversiones.
El proyecto de Santa Lucía tendría mayores retos para su financiamiento en el mercado bursátil por el desconocimiento y por la infraestructura limitada para el transporte de pasajeros. En el agregado, la cancelación del proyecto del NAIM representaría la pérdida de más de 120 mil millones de pesos, de los cuáles una tercera parte correspondería a penalizaciones por el incumplimiento de contratos; legislación internacional.

Sobre la base del análisis realizado proponemos tomar seis medidas clave:
Mantener la obra en donde se está realizando, a fin de garantizar la capacidad de absorber la demanda actual y futura de pasajeros y carga.

Continuar la obra del NAIM y revisar costos de los materiales, siempre y cuando no quede comprometida la funcionalidad del aeropuerto. No necesitamos un aeropuerto suntuoso, pero sí funcional para asegurar el desarrollo de la aviación y del transporte para los próximos 50 años.

Revisar el esquema de financiamiento mediante la bursatilización de deuda y la concesión parcial o total del proyecto.

Aumentar el alcance social del proyecto a través de una “Zona Económica Especial de Alto Impacto Social”, donde tengamos que impulsar el desarrollo y la generación de empleos bien remunerados en los municipios aledaños que hoy viven en alta marginación. En esta región vive casi el 30% de los habitantes del estado de México; 1 de cada 3 personas ocupadas percibe menos de 2 salarios mínimos al mes; 28.9% de la población de 15 años o más tiene educación básica incompleta; 8% de los hogares donde hay niños, comen una sola vez al día; 1 de cada 4 hogares no tienen lavadora y 1 de cada 9 hogares no tienen refrigerador. En esas condiciones, el potencial de transformación del NAIM es una oportunidad que debemos considerar y no dejar pasar.

No suspender la obra. El costo de suspensión en términos financiero y de tiempo es extremadamente alto en cualquier fase. Adicionalmente, se retrasaría la solución a la saturación del AICM que limita la generación de beneficios para la población mexicana.

Considerar las implicaciones legales y financieras de la cancelación del NAIM. Tenemos que considerar las consecuencias con acreedores y contratistas y, sobre todo, el riesgo de reputación en perjuicio de México y de futuros proyectos de alta envergadura como éste.
El NAIM es un proyecto con el que ganamos todos los mexicanos. Tendrá un efecto multiplicador en nuestra economía y permitirá impulsar nuevas oportunidades de empleo a través de nuevas inversiones, el turismo y el comercio.

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