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  Viernes, 26 Mayo 2017

tel movilAl hablar de competencia en el sector, no está de más repasar algunas nociones básicas. Por ejemplo, el hecho de que en la sociedad moderna hemos identificado a esta configuración como la estructura de mercado y mecanismo más eficiente para la maximización del bienestar social, por los incentivos que detona en los diferentes agentes económicos, en términos de precios más bajos, calidad e incentivos a la innovación, entre otros.

En este sentido, es común encontrar que cuando se discute sobre la competencia, se cae en el lugar de la denominada "competencia perfecta", estructura de mercado donde interactúan un gran número de empresas con un producto relativamente homogéneo, con información completa, un precio determinado por el mercado y libre entrada de cualquier competidor.

Por el contrario, es claro que en la realidad el espectro de alternativas no es binario, es decir, monopolio o competencia únicamente, sino que acotados por los extremos se encuentran:

·         Competencia Perfecta, con un gran número de empresas, cada una con una baja participación de mercado, que generan un escenario muy dinámico en términos de precio, calidad y cobertura.

·         Competencia, amplio número de empresas en donde ninguna es capaz por si sola de determinar el precio del mercado.

·         Competencia Monopolística, las pocas empresas atienden segmentos del mercado con productos diferenciados.

·         Oligopolio, en donde los pocos oferentes controlan individualmente un porcentaje importante del mercado, con capacidad de colusión que afecta al bienestar social.

·         Monopolio, una sola empresa que domina el mercado completo, generalmente bajo supervisión de regulación gubernamental.

De esta forma, en el transcurso de los años hemos aprendido que la práctica resulta en situaciones intermedias a estos escenarios descritos. A decir de dos renombrados economistas (Hal Varian y Carl Shapiro en Information Rules, 1999), el mismo proceso competitivo frecuentemente resulta en una estructura industrial concentrada, con una o unas pocas empresas dominando este mercado con elevadas economías de escala y fuertes externalidades de red.

 

Acerca de la Competencia en Telecomunicaciones en México

En México, las telecomunicaciones han sido un mercado que ha sufrido importantes limitaciones para la gestación de la competencia, por las economías de escala implícitas en su operación. Al igual que otros servicios de infraestructura y de economías de red, las telecomunicaciones fueron históricamente provistas por mercados monopólicos gubernamentales, para posteriormente pasar por un lustro de operación bajo el monopolio privado y finalmente dar entrada a una serie de competidores en sus diversos segmentos operativos.

Así, aún a pesar de que las telecomunicaciones mexicanas se ostentan como un mercado en competencia, podemos observar que el mercado se encuentra altamente concentrado en todos sus segmentos. En primer lugar se encuentran las telecomunicaciones fijas, donde el principal operador mantiene más de cuatro quintas partes de los ingresos, seguido de las telecomunicaciones móviles, que presentan una concentración que supera el 70% por parte del operador principal, por no decir dominante. Por su parte, el principal operador de telecomunicaciones fijas es también el mayor proveedor de servicios de  banda ancha fija, manteniendo más de la mitad de las conexiones existentes en el país.

Cabe destacar que ambas empresas pertenecen al mismo conglomerado, que en suma ostenta dos terceras partes de los ingresos totales de las telecomunicaciones mexicanas.

Si a eso no se le llama concentración de mercado es difícil imaginar qué otro adjetivo lo describiría de una manera más adecuada. Finalmente, el segmento de televisión de paga mantiene los mayores niveles de competencia en comparación del resto, con una concentración de 55% por parte del operador principal.

Es decir, constituyen operadores dominantes en el segmento fijo y móvil.

Con el advenimiento de técnicas regulatorias se ha logrado habilitar competencia en mercados ya privatizados, con destacado éxito en muchos lugares del mundo, no así en México. El punto medular de la política de competencia consiste entonces en encontrar la fórmula para que esa misma política asegure la presencia de una competencia equilibrada, sin convertirse en un castigo para los ganadores o bien en una protección a los perdedores. Y este es un tema de naturaleza regulatoria, para determinar los términos de la operación del mercado que detonen al máximo los beneficios del progreso de las tecnologías de la información modernas, para toda la población.

¿Pero entonces que nos está faltando? De lo que seguimos careciendo es de la capacidad que han mostrado nuestros principales competidores para ajustarnos a las nuevas condiciones económicas y tecnológicas, con adecuaciones y reformas regulatorias y legales en el campo de las TICs. Con todo, no es de extrañar que de los 114 millones de habitantes que somos en México, casi 20 millones no tienen línea móvil, dos terceras partes no cuentan con acceso a internet y más de la mitad de los hogares carecen de una línea fija.

internet celEn el fuerte posicionamiento de las telecomunicaciones móviles sobre las fijas, destaca la Banda Ancha Móvil (BAM) como medio de conectividad permanente, que no sólo se ofrece como un sustituto de su contraparte fija, sino como una nueva posibilidad de acceso a la red para nuevos usuarios. Actualmente, 1 de cada 10 líneas móviles cuentan con algún servicio de Banda Ancha Móvil, y aunque esta penetración es limitada, mantiene elevadas tasas de crecimiento que permitirán que el servicio vaya permeando a la sociedad mexicana.

 

Perfil de Usuarios

De esta forma, vale la pena mencionar las características principales de los usuarios de BAM en México, no sólo para tener una idea más clara de sus preferencias, sino también para destacar los grupos objetivos que presentan mayores oportunidades de negocio para las empresas. En primer lugar es posible segmentar por género, donde la penetración de BAM resulta 11.1% para los hombres y 9.6% para las mujeres, diferencia poco significativa que puede explicarse por la restricción presupuestaria o el menor interés de las mujeres hacia nuevas tecnologías.

Una de las segmentaciones más representativas en el análisis de los usuarios de BAM es el nivel socioeconómico, ya que destaca la brecha digital que se vive en el país. Por una parte, los NSE A/B muestran una penetración de 35%, mientras que, en el extremo contrario, los niveles D/E, la penetración se limita a 3%. Adicionalmente, cabe mencionar que existe una baja penetración para todos los NSE entre C y E, a pesar de que concentran más de tres cuartas partes de la población nacional. Esta distinción es de gran relevancia ya que muestra que la mayoría de los mexicanos no cuentan con los recursos necesarios para contratar este servicio debido principalmente a su restricción presupuestal, y no porque no deseen hacerlo.

Ahora bien, al segmentar a los usuarios de BAM por edad es posible obtener algunas consideraciones de interés. En primer lugar, los usuarios que se muestran más intensivos tienen entre 26-30 años, con una penetración que duplica el promedio nacional, situación que se explica por  mayor adopción tecnológica, mayor poder adquisitivo y mayor interés en la conectividad permanente. Resulta interesante observar que la penetración supera el promedio nacional para todos los rangos de edad entre 16-45 años, mostrando mayor interés hacia los beneficios que aporta el servicio. En cambio, en los extremos este resultado se encuentra por debajo del 10%, situación que se explica en parte por el menor poder adquisitivo que tienen los jóvenes mexicanos; y por el extremo contrario, los bajos niveles de adopción tecnológica entre adultos mayores a 45 años, donde la penetración alcanza 6.5%.

 

Nivel de Gasto

Dentro de los usuarios de BAM también es posible distinguir el tipo de plan que tienen contratado, que nos permite comenzar a perfilar el nivel de gasto que mantienen los usuarios. En este sentido, vale la pena destacar que 2 de cada 3 usuarios de BAM cuentan con contrato, mientras que el resto se dividen entre planes de prepago y mixtos. Esta información destaca que los usuarios con un contrato son más intensivos en el uso de internet móvil debido a su mayor disposición a gastar por el servicio.

Ahora bien, al analizar el nivel de gasto en telecomunicaciones móviles que mantienen los usuarios de BAM, es posible observar que un tercio gastan entre $301-$500 al mes por un plan que incluya el servicio de internet móvil, sumando más de dos terceras partes que gastan entre $201 y $750 pesos. Por el lado contrario, sólo 1 de cada 10 usuarios tiene acceso a un plan que incluya internet móvil por menos de $200 al mes, resultado que destaca los elevados precios del servicio en el país, que no permite el acceso a usuarios que no cuentan al menos con esta cantidad mensual.

 

Usos de la BAM

Finalmente, es posible mencionar los principales usos que dan los mexicanos a la BAM, destacando que, a pesar de los beneficios que aporta en productividad, la mayoría de los usuarios la utilizan con fines de entretenimiento. Así, 85% utiliza la BAM para revisar sus redes sociales, 73% para revisar su correo y 64% para mantenerse en contacto mediante algún tipo de chat o mensajería instantánea. Adicionalmente, 58% lo utiliza para realizar búsquedas de información y la mitad lo utilizan para ver videos y descargar música, mientras que sólo 27% aprovechan la BAM  para leer noticias.

Con el continuo crecimiento de aplicaciones y contenidos digitales es posible esperar que los usos de la BAM se sigan diversificando. Sin embargo, es importante mencionar la necesidad de impulsar la oferta de Smartphones que permitan el acceso a la red, así como reducir los precios del servicio para que sea cada vez más accesible para todos los mexicanos.

tplinkLos días de vivir entre las marañas de cables en la oficina han quedado atrás. Hoy, las soluciones inalámbricas ganan posiciones a pasos agigantados, los precios son cada día más accesibles y los mitos referentes a su inseguridad están siendo derribados. Al día de hoy, las redes inalámbricas son una alternativa viable que presenta diferentes ventajas sobre las conexiones de par trenzado en cobre, éstas son  fáciles de instalar, permiten que el personal dentro de la empresa pueda desplazarse sin tener que estar atados a un cable en un lugar fijo y, como tercer punto, su costo.

La tecnología inalámbrica desempeña un papel importante en las comunicaciones de la organización, teniendo en cuenta la visión de la propia PyME, que requiere mantener conectados a los usuarios que usan la movilidad y que al mismo tiempo carecen de los medios y la infraestructura de los grandes corporativos, con los cuales deben competir, de poder a poder, en el mercado.

Es así que la tendencia hacia la instalación de redes inalámbricas, se asienta por ser una alternativa fácil, ya que se eliminan la mayoría de los cables de la infraestructura, asimismo permite que los usuarios y equipos se conecten a través de un router inalámbrico y/o access point. Además, dependiendo de las necesidades de cada empresa, permite a un usuario instalar por sí mismo el dispositivo sin necesidad de contratar los servicios de un tercero.

La movilidad de forma inalámbrica tiene beneficios, la sencillez de su instalación y la flexibilidad para la ubicación de equipos y personal al interior de la organización, resulta menos oneroso pues no se deben romper paredes o adecuar espacios para la ubicación del personal. Así, la tecnología inalámbrica permite reducir costos de operación, mantenimiento y escalabilidad modular de la red sin necesidad de hacer grandes inversiones.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, solamente alrededor de 30% de las PyMEs cuentan con soluciones que mejoran su productividad, lo cual se ve acotado por las condiciones tomadas en cuenta en el momento de hacer una inversión en el rubro tecnológico: costos, adaptabilidad de los usuarios, seguridad y confianza en la tecnología que será desplegada. De esta manera es que los presupuestos, bastante exprimidos, son esenciales en los planes de cualquier PyME, forzándoles a ser muy selectivas a la hora de tomar una decisión sobre la tecnología que implementarán.

En este tenor, la PyME mexicana se  asegura  de que la tecnología responda y entregue las promesas que creó al ser contratada. Así,  la inversión de una solución tecnológica va de la mano y sigue muy de cerca la capacidad para cumplir con las necesidades y requerimientos  del negocio, donde la interacción cliente - proveedor a través de internet es vital.

Con base en lo dicho, la PyME debe cumplir con los siguientes objetivos al momento de invertir en una solución tecnológica:

 

- Contar con un socio de Tecnologías de la Información

- Simplificación de procesos

- Compartición de recursos

- Incremento de  la comunicación al interior y exterior de la empresa

- Facilidad de instalación, configuración y uso, en caso de no contar con el personal técnico y/o amigable para el personal de sistemas

- Reducción de costos, ya que cuenta con presupuestos disminuidos

 

Es así que en el complejo escenario económico que se ha experimentado en los últimos años en todo el mundo, ha provocado que las organizaciones reduzcan su inversión. Sin embargo, ahora más que nunca, las PyMEs deben mantenerse competitivas con alternativas que les permitan reducir costos, ser más flexibles y volverse más eficientes. Las compañías necesitan adoptar soluciones hoy, que les permitan tomar medidas para cualquier escenario y que les permita  prosperar en un ambiente económico cada día más variable e impredecible.

reformaDespués de estar claramente diagnosticada desde hace dos décadas la necesidad de una reforma laboral, se aprobaron cambios que significan un avance en la dirección correcta, aunque quedaron varios pendientes. La iniciativa, presentada por el Presidente Calderón en las postrimerías de su mandado, contribuirá a un mejor ambiente para crear más empleos y mejor crecimiento en el gobierno del Presidente priísta Enrique Peña Nieto. 

Una reforma estructural en un periodo de transición es un ejemplo de anteponer el beneficio del país a los intereses partidistas. Esos intereses no tan solo obstaculizaron la reforma en los dos últimos gobiernos panistas, también en los dos últimos priístas, cuyos presidentes no tuvieron el apoyo de sus propios legisladores ni de sus aliados, los grandes sindicatos, para realizarla.

Una de las promesas electorales de Enrique Peña Nieto fue que si ganaba las elecciones implementaría las reformas. Los panistas, aun a sabiendas de que el beneficio de esta reforma se empezará a dar en dos o tres años y beneficiará a la administración priísta, la apoyaron. Los priístas también la apoyaron para ser congruentes con la promesa de su Presidente electo Enrique Peña Nieto. El partido discordante fue el PRD. En ese partido, aún los legisladores pensantes y que conocen la necesidad de la reforma, no se atrevieron a disentir de la línea que marcó su ex candidato presidencial, de oponerse totalmente a la reforma como bandera política, sin analizar su contenido ni los resultados que han dado en diversos países, entre ellos los socialistas. 

Al PRD lo dejó mal parado esta reforma, pues afloró el predominio de ideologías radicales y obsoletas y de que sus legisladores se sienten más cómodos en las protestas callejeras, que en dialogar con argumentos serios dentro del Congreso. También quedaron claros los compromisos del PRD con el corporativismo sindical que tanto ha criticado al PRI, al oponerse a la transparencia y rendición de cuentas de los sindicatos, varios de cuyos líderes protestan contra la reforma laboral en las afueras del Senado junto con legisladores perredistas.

telecomLas acciones gubernamentales repercuten directamente sobre el comportamiento de los mercados. Es por ello en parte que resulta conveniente de vez en vez hacer un recuento de las decisiones, acciones y sus efectos desde la esfera gubernamental.

Sin embargo, no debemos confundir, como comúnmente sucede, las acciones de gobierno con las acciones del mercado. Lo que al gobierno corresponde de manera principal informar a la ciudadanía es la serie de acciones emprendidas en un sector regulado; para eso precisamente, para regularlo y así optimizar la cobertura, calidad y precios competitivos.

El resto corresponde informarlo a las empresas y los mercados como resultado de la evolución tecnológica, de las inversiones y de las acciones comerciales para el continuo desplazamiento de la oferta y de la demanda en el mercado de las telecomunicaciones.

En este sentido, el reporte acerca del crecimiento en el número de inversiones, producción, líneas, tráfico y adopción de los diferentes servicios de telecomunicaciones; por mencionar sólo algunos, son resultado de la operación directa del mercado y no deben ser el foco de este ejercicio de reporte a la soberanía.

Por ello, al hablar de las inversiones para el desarrollo de infraestructura en telecomunicaciones, deberá tomarse en cuenta solamente la realizada por el sector público, que representó 44.8% del total invertido en lo que va de 2012; es decir, 29,700 millones de pesos. Durante el sexenio, la inversión acumulada en el sector telecom alcanza 288,157 millones de pesos, con un crecimiento de 101.8%. Sin duda en esos campos del mercado los indicadores de desempeño han sido muy positivos y cabe esperar que continúen con ese dinámico desempeño.

 

Algunos números de la acción gubernamental

No son despreciables las acciones sexenales en materia de otorgamiento de premisos y concesiones.

Por ejemplo, se otorgaron 37 permisos para establecer, operar y explotar comercializadoras de servicios telefonía pública; 19 para larga distancia; 23 concesiones de TV restringida y servicios convergentes, además de 23 concesiones para la prestación del servicio de televisión por cable. Así, suman un total de 448 concesiones para TV por cable durante la presente administración y 4 para ofrecer el servicio de televisión restringida vía satélite. Por su parte, suman 76 las concesiones otorgadas para ofrecer servicios de triple play; es decir, voz, datos y video. En 2012 las autoridades resolvieron 12 solicitudes de prórroga y refrendos, para sumar 101 en el sexenio.

Entre las políticas de inclusión social que se han implementado es importante destacar el programa de pagos móviles diseñado por Telecom Telégrafos (Telecomm), que tiene como finalidad promover la penetración de servicios móviles e impulsar la inclusión financiera en comunidades marginadas. La iniciativa se encuentra en fase de prueba en el municipio de Santiago Nuyoo, Oaxaca. Para el arranque del programa fue necesario proporcionar a sus habitantes equipos celulares, a los que se les proporcionó servicio a través del gobierno federal en su calidad de operador de redes de telecomunicaciones, empleando la infraestructura satelital del programa e-México.

Esperemos que en un futuro, este tipo de políticas e iniciativas sociales fomenten la inclusión digital de todos los mexicanos.

 

Lo que no se pudo informar

Sin embargo, el principal avance que la mayoría, no todos claro está, hubiéramos querido escuchar y leer en el sector de las telecomunicaciones en México, es sin duda en el campo de la competencia. Pero no, desafortunadamente ha sido nimio el avance en ese rubro.

Para poner en una dimensión cuantitativa a esta afirmación, basta repasar que, en este mercado que en promedio los operadores fijo y móvil (Telmex y Telcel) ostentan tres cuartas partes del mercado, sus participaciones medidas en ingresos sólo decrecieron de los exagerados niveles de 90.0% a 81.5% del total en el caso del fijo y de 74.0% a 71.3% para móvil.

¿Acaso amerita eso llamarse competencia efectiva?

Una dimensión o medición alternativa de la competencia que se emplea a nivel mundial es el Índice de Herfindahl-Hirschman (IHH). Esta valuación de la concentración de mercado se mide con base en la suma del cuadrado de la participación de mercado de los operadores y refleja directamente la falta de competencia en un determinado segmento económico.

Los resultados que arroja este índice van de cero -donde estaríamos ante el supuesto de competencia perfecta- hasta uno, que representa una estructura monopólica, con una concentración moderada alrededor de 0.2.

En México, el IHH alcanza 0.7 para las telecomunicaciones fijas y de 0.6 para las móviles, lo que es considerado en ambos casos muy alta concentración. Con todo, su disminución en el curso de la actual administración presidencial ha sido marginal.

Así, más allá de agendas políticas, el sector en México sigue con la asignatura pendiente de detonar una competencia efectiva, ya largamente postergada, con sus consecuentes efectos en el bienestar que de sus servicios se deberían derivar para los consumidores.

 

 

 

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