La banca mexicana atraviesa en 2025 una etapa de transformación profunda.
El sistema financiero, aunque sólido y bien capitalizado, enfrenta un rediseño impulsado por la competencia creciente de neobancos, fintech y la convergencia entre ambos modelos, que están modificando la manera tradicional de captar, prestar y operar en el país.
A pesar de los avances de décadas recientes, México mantiene uno de los niveles de penetración crediticia más bajos de América Latina. La cartera de crédito comercial representa apenas el 22% del PIB, frente a economías regionales que superan el 60% y 70%. Además, aunque el 54% de los adultos tiene acceso a financiamiento, solo el 47% lo hace a través de la banca tradicional, según datos del INEGI. Esta brecha ha acelerado el llamado para ampliar el crédito y detonar la productividad económica.
En este entorno, los neobancos y las fintech han adquirido protagonismo al ofrecer modelos de negocio disruptivos, con rendimientos superiores a la tasa de referencia y procesos ágiles, digitales y accesibles. Su crecimiento ha comenzado a presionar a los bancos tradicionales, obligándolos a reconsiderar estrategias de captación y a enfrentar la erosión de márgenes históricamente sostenidos por depósitos de bajo costo.
La nueva oferta digital está reeducando al consumidor mexicano, que ahora exige rendimientos por sus depósitos y mayor acceso a crédito y productos financieros complementarios. Esta tendencia ya provocó que algunos grandes bancos tradicionales registraran retrocesos de captación, especialmente en plazos largos. En contraste, los nuevos jugadores están atrayendo clientes a gran velocidad.
Un caso emblemático de esta transformación es Kapital, que tras la compra de activos de Intercam Grupo Financiero se ha posicionado como un disruptor relevante. Nacida como fintech y convertida en banco en 2023, Kapital pasó de 3 mil millones de pesos en captación a más de 46 mil millones en septiembre de 2025. Su crecimiento también se refleja en la cartera de crédito, que pasó de 10,101 millones a 22,059 millones de pesos en solo un mes, impulsando un ROE de 28.6%, uno de los más altos entre bancos comparables y por encima del promedio del G7 bancario mexicano.
Los análisis muestran que Kapital mantiene niveles de eficiencia competitivos frente a bancos tradicionales y una estrategia basada en inteligencia artificial y automatización para reducir costos y mantener su rentabilidad a futuro. Su desempeño ilustra cómo los nuevos jugadores pueden dinamizar la competencia y acelerar la penetración crediticia en México.
Si la tendencia continúa, la banca mexicana podría replicar casos como Brasil, donde la entrada de nuevos competidores detonó mayor eficiencia, mayor acceso al crédito y mejor oferta para los clientes. En 2025, México comienza a trazar los primeros indicios de ese cambio estructural que podría definir el futuro de su sistema financiero.
Kapital, Grupo Financiero. Alejandra Marcos. amarcos@kapital.com








