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La contracción del sector manufacturero se acelera por impacto de aranceles

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La industria manufacturera de México mostró un nuevo deterioro en noviembre, según el S&P Global Mexico Manufacturing PMI, que se ubicó en 47.3 puntos. Esta cifra —inferior al umbral de 50— señala contracción por tercer mes consecutivo y representa la caída más acelerada desde junio.

El informe explica que la debilidad se debe principalmente a menores ventas, menor producción y un deterioro en la confianza empresarial, factores asociados a la política arancelaria de Estados Unidos.

Nuevos pedidos vuelven a terreno negativo

Los nuevos pedidos, componente clave del índice, retrocedieron de forma sólida tras haber mostrado avances en los tres meses previos. Las empresas atribuyeron la caída a presiones competitivas, débil demanda y el impacto de las tarifas.

La demanda externa también siguió debilitándose: las ventas internacionales cayeron por vigésimo primer mes consecutivo, arrastradas por menores pedidos provenientes de Estados Unidos.

Producción y empleo continúan a la baja

La falta de nuevos trabajos llevó a las empresas a reducir producción por decimoséptimo mes consecutivo, registrando el descenso más fuerte desde mayo. Entre las causas destacan subinversión, tarifas y pausas técnicas en las operaciones.

El empleo también retrocedió por decimonoveno mes al hilo, con el ajuste más pronunciado en casi cuatro años. Las empresas señalaron recortes vía no renovación de contratos temporales y reducción de horas laborales.

Tarifas presionan los costos mientras ventas limitan precios

Los fabricantes reportaron un alza significativa en costos de insumos por tarifas, mayores fletes y efectos cambiarios. La inflación de costos se mantuvo similar a octubre y por encima de su promedio histórico.

A pesar del fuerte aumento en insumos, solo 3% de las empresas trasladó esos costos al cliente final. La mayoría mantuvo precios estables ante la debilidad de la demanda y la necesidad de ser competitivos.

Las empresas informaron retrasos en entregas debido a inseguridad en carreteras, escasez de materiales y dificultades en transporte marítimo. Estos factores provocaron el mayor incremento en tiempos de entrega en un año.

Asimismo, los inventarios de compras disminuyeron al ritmo más acelerado en cuatro meses, como resultado de menor adquisición de insumos y problemas en la cadena de suministro.

El sentimiento empresarial cayó a un mínimo de tres meses ante preocupaciones por tarifas, debilidad en sectores como automotriz y construcción, competencia de productos chinos, altos costos, inseguridad y mayores cargas fiscales.

Estos factores apuntan a un panorama desafiante para el sector manufacturero en 2026, con riesgo de que la contracción persista si no mejoran las condiciones externas e internas.