¿Por qué un país con el peso demográfico, económico y geopolítico como México está entregando ya no solo componentes para la fabricación sino ahora, incluso, el procesamiento de datos y servicios críticos del pasaporte – un documento de seguridad nacional – a una empresa de un país no solo sin relevancia estratégica, sino sin vínculos diplomáticos ni comerciales significativos como Eslovenia?
El pasaporte es la validación oficial de quién pertenece a un país. No es un mero trámite administrativo; es un activo de seguridad nacional que conecta bases de datos, cruza fronteras y sostiene la confianza internacional sobre la identidad de millones de personas. Bajo esa lógica resulta difícil ignorar una pregunta incómoda: ¿por qué México ha delegado durante años componentes críticos de este documento a una empresa extranjera sin vínculo estratégico con el país?
Desde hace más de siete años, la compañía eslovena CETIS participa en la fabricación de elementos centrales del pasaporte mexicano. Esto ocurre pese a que Eslovenia, una nación surgida en 1991 tras la fragmentación yugoslava, mantiene una presencia geopolítica limitada y una relación prácticamente inexistente con México.
En el contexto de una nueva licitación federal, ahora busca ampliar su participación hacia el manejo de datos y la emisión integral del pasaporte. Es decir, pasar de proveer insumos físicos a involucrarse en la gestión de la identidad documental del Estado mexicano.
Investigaciones internacionales han documentado irregularidades financieras vinculadas a dicha empresa en Europa, particularmente entre 2014 y 2016. A ello se suma el caso reciente en Kosovo (2025), donde errores masivos en la impresión de boletas electorales comprometieron un proceso democrático y generaron una crisis política.
La discusión no es comercial; es estratégica. En un contexto de presión migratoria, revisión del T-MEC y la reconfiguración global de cadenas de valor, los países están tomando decisiones para recuperar control en sectores sensibles. Estados Unidos, Europa y Asia avanzan en esa dirección. México no puede permitirse ir en sentido contrario en un tema que involucra directamente la integridad de su sistema de identidad.
¿El nuevo canciller Roberto Velasco está enterado de este enorme riesgo? Porque hay funciones que pueden entregarse. La identidad y la soberanía de un país no.
Cambios en Seguridad
En Morelos, la gobernadora Margarita González Saravia decidió dar un paso firme para fortalecer su estrategia de seguridad. La llegada de José Luis Bucio a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana responde a una lógica de operación en territorio y de mayor articulación institucional. Nos dicen que no es un movimiento menor, sino una señal de que la seguridad está en el centro de su gobierno y bajo su conducción directa. Incluso, con este ajuste ya se empieza a percibir una mejora en las condiciones de seguridad. El cambio también deja ver el estilo de la mandataria: reconoce lo construido, pero no duda en ajustar para consolidar resultados. Su fortaleza está en tomar decisiones oportunas y en mantener una línea clara de trabajo alineada a la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum. Con este movimiento busca proyectar un liderazgo firme, enfocado en dar estabilidad y avanzar en la construcción de paz en la entidad.
Y en Quintana Roo, la desesperación evidente de la gobernadora Mara Hermelinda Lezama está llevándola a tratar de imponer una versión inducida respecto del cambio de género por la candidatura de Morena al gobierno estatal. Hasta el momento no hay tal; es una teoría para fomentar la especulación provocada por la caída estrepitosa de su delfín, el senador Gino Segura, que una vez más – nos informan – ha sido rechazado en Palacio Nacional por tercera vez. No es, pues, ningún cambio; lo que sí es, es el Plan B del Verde, ya que Segura es Verde, pero dicho plan también contempla a la alcaldesa de Cancún, Ana Paty Peralta.
