Para la alta dirección y los consejos de administración, la integración entre talento humano y tecnología no es opcional, es la principal palanca de competitividad. El estudio Trabajo Reimaginado de EY advierte que las organizaciones que no alinean su estrategia de talento, cultura y liderazgo están dejando hasta un 40% de potencial productivo de la IA sobre la mesa.
Cuando las herramientas de IA se implementan sobre cimientos organizacionales frágiles, cultura débil, capacitación insuficiente o esquemas de incentivos mal diseñados, los beneficios de eficiencia se estancan y la inversión no se traduce en valor sostenible.
El reto de la integración diaria
Aunque el 93% de todos los roles en Latinoamérica están utilizando IA en su trabajo, generando un ahorro promedio cercano a 9 horas semanales, solo un 5% logra capitalizarla como un verdadero acelerador de productividad, alcanzando ahorros significativamente mayores.
El desafío no es la adopción, sino la profundidad del uso y su integración en el trabajo diario.
Para transformar la adopción en valor, las organizaciones deben fortalecer cinco capacidades clave:
• Aprendizaje continuo y desarrollo de habilidades, incluyendo IA
• Cultura organizacional que promueva la adopción y la experimentación
• Sistemas de recompensas alineados al uso efectivo de la tecnología
• Gestión estratégica y saludable del talento
• Liderazgo con una visión clara y comunicación consistente.
«La alta dirección debe reconocer que la tecnología no corrige por sí sola las brechas organizacionales. El valor de la innovación se materializa únicamente cuando talento, cultura y liderazgo están alineados con la estrategia. La verdadera ventaja competitiva no vendrá de adoptar IA, sino de integrarla intencionalmente en la forma de trabajar: convirtiéndola en una capacidad organizacional que amplifica el talento, acelera la toma de decisiones y transforma el modelo operativo con claridad de propósito”, refiere Carolina González Alcántara, Socia Líder de People Consulting de EY Latinoamérica.
