El resumen de la semana que cierra, tiene nombre y apellido, Ernesto Ruffo y con eso, el oficialismo y sus rémoras han tendido un gruesa cortina de humo sobre otro expediente, el de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Avila Olmeda, sobre la que pesan duros señalamientos por negociar entrega de información a cambio de recuperar su visa, asunto que para Palacio Nacional resultó siendo una cuestión intrascendente, (así la pintaron), como intrascendente han sido los señalamientos de Estados Unidos en contra del impresentable gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya y sus secuaces.
Lo que encierra de político esta errada y llamada cuarta transformación es que ha exhibido el doble rasero en la aplicación de su muy particular visión de la justicia que ha terminado por ser tan facciosa como retorcida.
Cuestión de ver la forma en que se han valido para utilizar el caso Ruffo Appel para enviar un mensaje directo a la oposición que es, sin duda, preocupante: se trata de que sepan todos que Morena tiene el control del país y que lo utilizan contra cualquiera que les resulte incómodo.
Para ello, el oficialismo implementó una fiscalía que actúa por consigna, para eso puso ahí a la “fiscal carnal” Ernestina Godoy y para rematar, jueces del bienestar, todo ello en un clima de autocracia que cada día se endurece más. Sustituir jueces de carrera por jueces ignorantes que suelen recurrir a la inteligencia artificial ante su total ignorancia, con la playera de Morena bien puesta.
No sobra señalar, de pasada, que a un año de que la Suprema Corte del Acordeón iniciara actividades, la evaluación es verdaderamente desastrosa porque prevalece la ignorancia, la incompetencia y los errores.
Lo anterior tiene un ingrediente extra, más bien varios; un viciado proceso en el que el partido guinda consiguió la eliminación de los organismos autónomos así como el secuestro de la CNDH. En resumen, acallar cualquier voz que esté en desacuerdo con ellos, de tal suerte que todos estos instrumentos se construyeron para someter a quienes a esta errada y llamada cuarta transformación les resultan incómodos.
Para conseguir todo lo anterior, esta errada y llamada cuarta transformación, desde los tiempos de Andrés Manuel López Obrador, signó un acuerdo con las principales bandas del crimen organizado, de ahí, que el tabasqueño erigiera como la máxima de su mandato aquella celebérrima frase de “abrazos, no balazos”.
LA PRESIDENTA NO DICE NI PÍO
De lo que también ocurrió en la semana que termina, está que la presidenta Claudia Sheinbaum no ha dicho ni “pío” sobre las declaraciones que hiciera el dictador que dizque gobierna Nicaragua, Daniel Ortega y su copresidenta Rosario Murillo, respecto a que en ese país ya no habrá elecciones, esto, para cerrarle el paso a la oposición y además, para preservarse en el poder y seguir viviendo de los lujos que estos les otorga.
En su momento se señaló que ello representaba el asesinato de la democracia y se advirtió que podría correrse a México. Hay quienes señalan que eso todavía tardará un buen tiempo, pero sin duda no está demás tomar las debidas precauciones.
Qué pena además, la reacción de la inquilina de Palacio Nacional que solo acertó a decir que la política exterior de México es no meterse en cuestiones que solo concierne a otras naciones.
Por lo visto, la mandataria mexicana no se acuerda ya de las veces que su maestro y antecesor se inmiscuyó en otros países, como por ejemplo cuando rescató a Evo Morales y lo trajo a México.
Ella misma en su juventud, tuvo estrecha amistad ni más ni menos que con el dictador Nicolás Maduro, -ahora a punto de tener una nueva audiencia en Estados Unidos-, que vino como invitado de López Obrador cuando éste último tomó posesión como presidente. Entonces en este y otros casos, sí se metieron en asuntos de otros países, tanto Sheinbaum Pardo como el de Macuspana.
MUNICIONES
*** El presidente de la Junta de Coordinación Política, (JUCOPO) de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, está muy preocupado porque pueda haber candidatos morenistas que tengan algún vínculo con la delincuencia organizada. Eso va a estar medio difícil, pero como se consignó en anteriores líneas, para eso el oficialismo tiene a todo el poder Judicial a su favor. Sin embargo, el pero reside en que los señalamientos que ha recibido Morena de ser un “narcopartido” y un “narcogobierno” vienen de parte de sus archienemigos los de la derecha y que eso les ha restado simpatías, de tal forma que en el 2027 podrían no ganar como en el 2024. ¿Será?
