El dólar estadounidense se mantuvo resiliente y apunta a cerrar la semana en alza, en un contexto de aversión al riesgo impulsado por el aumento de las tensiones comerciales.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció recientemente su intención de imponer un arancel del 25% sobre las importaciones de México y Canadá, con efecto a partir del 4 de marzo, y un arancel adicional del 10% sobre productos chinos, lo que ha incrementado la volatilidad en los mercados. Las preocupaciones se agravan ante la posibilidad de aranceles del 25% sobre los automóviles europeos, mientras la Unión Europea amenaza con represalias, intensificando el temor a una guerra comercial.
Los datos económicos publicados ayer reforzaron la postura restrictiva de la Reserva Federal. La economía de EE.UU. creció un 2,3% en el cuarto trimestre, en línea con las previsiones, mientras los pedidos de bienes duraderos aumentaron un 3,1%. Declaraciones del presidente de la Reserva Federal de Filadelfia, Patrick Harker, y de la presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, Beth Hammack, reafirmaron el compromiso del banco central con una política monetaria estricta ante las persistentes presiones inflacionistas.
Por otro lado, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense muestran un comportamiento mixto, con el bono a 10 años acercándose al 4,2%, mientras los vencimientos más largos registran descensos. El actual clima de aversión al riesgo debería mantener los rendimientos bajo presión, ya que los inversores buscan activos refugio. Ahora, la atención del mercado se centra en los datos del índice PCE publicados hoy. Datos sólidos podrían respaldar los rendimientos y reforzar la postura restrictiva de la Fed, mientras cifras más débiles podrían presionar al dólar.
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