Desde abril, cuando se anunció la primera ronda de tarifas, los mercados bursátiles estadounidenses han experimentado un repunte significativo, con el S&P 500 y el Nasdaq acumulando alzas de 12,8% y 20%, respectivamente. Varios factores explican este desempeño y, en mi opinión, seguirán respaldando los activos financieros durante el resto del año.
Uno de los principales impulsores ha sido la disminución de la incertidumbre comercial, tras los acuerdos alcanzados por EE.UU. con Japón, la Unión Europea y varios países asiáticos, incluido Corea del Sur. Adicionalmente, el presidente Trump excluyó al cobre refinado de un arancel propuesto del 50%, lo que ayudó a normalizar el premio pagado por el metal rojo en el Comex respecto a la Bolsa de Metales de Londres.
De cara al futuro, estimo que las tensiones comerciales seguirán disminuyendo. La reciente extensión de 90 días para las negociaciones del USMCA es una señal positiva hacia un nuevo acuerdo, mientras que las conversaciones en curso entre China y EE.UU. han sido calificadas como muy constructivas por el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
Otro factor relevante es la expectativa de una política monetaria menos restrictiva por parte de la Reserva Federal. Si bien estas expectativas se vieron cuestionadas por los comentarios recientes de su presidente, Jerome Powell, la debilidad en las cifras de empleo de julio y la moderación en los indicadores de confianza en manufactura y servicios han llevado al mercado a descontar un recorte de tasas en la reunión de septiembre, con una probabilidad implícita superior al 85%. Esto, junto con una sólida temporada de resultados corporativos, continúa respaldando a los mercados financieros.
Finalmente, un elemento clave para sostener al S&P 500 es la solidez competitiva y financiera de las empresas estadounidenses. Hasta ahora, unas 370 compañías han reportado resultados, de las cuales el 82% ha superado las expectativas de utilidad por acción (EPS) y el 69% ha superado las proyecciones de ingresos. A pesar de las persistentes tensiones comerciales, las estimaciones de crecimiento de utilidades se mantienen intactas y, en general, las proyecciones entregadas por las directivas de las compañías han sido constructivas.
Adicionalmente, cabe destacar que las empresas estadounidenses siguen mostrando márgenes elevados, bajos niveles de endeudamiento y un fuerte liderazgo a nivel global en sectores clave, especialmente en tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, lo que no solo las posiciona para beneficiarse en el mediano y largo plazo de dichas tendencias, sino que les ha permitido operar con valorizaciones elevadas.
Dicho esto, el camino no estará exento de episodios de volatilidad o potenciales correcciones, especialmente considerando que estamos entrando en un período estacionalmente más volátil (agosto–septiembre), durante el cual el índice VIX tiende a aumentar históricamente. Esto podría intensificarse si los datos económicos de EE.UU. continúan sorprendiendo negativamente y se traducen en mayores probabilidades de recesión. En mi opinión, ese escenario aún no está sobre la mesa.”
- Análisis de Felipe Barragán, Estratega de Investigación de Mercados- Pepperstone
