Por tradición, las primeras semanas del año suelen asociarse con propósitos personales y financieros.
Sin embargo, con frecuencia se deja de lado un aspecto fundamental: revisar y poner en orden los documentos legales que dan certeza jurídica al patrimonio.
La prevención jurídica no debe entenderse únicamente como una respuesta ante situaciones de crisis.
Es, ante todo, una práctica responsable que permite proteger aquello que se ha construido con esfuerzo a lo largo de los años.
Además, cuando se actúa con anticipación, los costos suelen ser accesibles y programables.
La seguridad jurídica patrimonial protege historias, bienes y voluntades
La seguridad jurídica patrimonial protege historias, bienes y voluntades
Existen al menos cuatro razones poderosas para hacerlo:
Evitar conflictos futuros entre familiares
Dar claridad sobre la voluntad de las personas
Prevenir litigios largos y costosos, así como gastos innecesarios
Facilitar la transmisión del patrimonio, ya sea por venta o herencia
Hacer esta revisión con calma y planeación permite identificar qué documentos deben cuidarse y actualizarse. A manera de ejemplo:
1.- Escrituras y documentos de propiedad
Es fundamental verificar que las escrituras estén debidamente otorgadas, que coincidan con la realidad física y catastral del inmueble, que se encuentren inscritas en el Registro Público de la Propiedad y que no presenten errores en nombres, superficies o datos relevantes.
Contar con escrituras en orden no sólo brinda tranquilidad a las familias, sino que también facilita cualquier operación futura.
Actualmente en la Ciudad de México, poco más del 50% de las propiedades se encuentran regularizadas, y mantener la documentación correcta contribuye a que este porcentaje siga creciendo.
Además, en la Ciudad de México, los costos pueden reducirse significativamente mediante programas como la Jornada Notarial, que contempla, entre otros, descuentos que van del 10 % al 80 % en impuestos, beneficios que se encuentran vigentes durante todo el año.
También suele haber descuentos en las demás entidades federativas.
2.- Testamento: un documento esencial
El testamento es uno de los documentos a los que debe prestarse mayor atención.
En la Ciudad de México, alrededor del 20 % de las personas cuenta con uno;
en el resto del país, este porcentaje apenas alcanza en promedio entre el 7 % y el 8 %.
Aunque muchas personas esperan a la campaña de Septiembre, Mes del Testamento, es importante saber que en la Ciudad de México y en diversas entidades existen reducciones significativas durante todo el año.
Otorgar testamento permite reflejar con claridad la voluntad final, agilizar los trámites sucesorios y proteger a menores de edad o a personas en situación de vulnerabilidad.
Además, puede modificarse cuantas veces sea necesario para adaptarse a cambios familiares o patrimoniales.
3.- Regularización de negocios familiares notariales
Muchos negocios familiares operan sin una estructura jurídica adecuada. Revisar su situación permite establecer reglas claras de administración, facilitar la sucesión o continuidad del negocio, definir participaciones entre socios y generar mejores oportunidades de crecimiento.
En este contexto, los poderes notariales son una herramienta que brinda certeza, siempre que se encuentren vigentes y respondan a las necesidades actuales.
Es recomendable revisar su alcance, confirmar si siguen siendo necesarios y revocar aquellos que ya no resulten convenientes, ya que un poder desactualizado puede generar riesgos importantes.
4.- Otros documentos que no deben descuidarse
Actas de nacimiento, matrimonio o defunción; contratos, donaciones, capitulaciones matrimoniales y convenios forman parte del orden jurídico familiar y deben mantenerse actualizados y correctamente resguardados.
Si esta revisión se realiza desde las primeras semanas del año, las personas se dan la oportunidad de resolverlo todo con tiempo, aprovechando reducciones en impuestos, servicios y honorarios notariales.
5.- Una reflexión final
La tranquilidad patrimonial no se improvisa: se planea y se documenta.
No se trata únicamente de papeles, sino de proteger historias, bienes y voluntades.
Como suele decirse, la certeza jurídica pasa desapercibida cuando está presente, pero pesa profundamente cuando hace falta.
- Claudio Hernández | Notario 6 de la Ciudad de México
