Mexicana, por negocio de Magnicharters

Tiempo de lectura: 2 minutos

Además de los viajeros los más afectados por la suspensión de operaciones de Magnicharters han sido las agencias de viajes.

Hablamos que en cosa de dos semanas esos prestadores de servicios han perdido 150 millones de pesos y de prolongarse esa crisis hasta las próximas vacaciones de verano esa cifra podría elevarse hasta mil millones de pesos, a decir de Jorge Hernández, presidente de la Federación Mexicana de Agencias Turísticas (Fematur).

El modelo de negocios de Grupo Aéreo Monterrey SA. ó Magnicharters como se conoce desde mediados de la década de los noventa cuando fue fundada por los hermanos Augusto y Luis Bojórquez Maza ha consistido en ofrecer paquetes vacacionales a bajo precio, que incluyen avión y hotel, para destinos de playa como Cancún, Puerto Vallarta y Huatulco.

Pues hete aquí la Fematur hará una petición formal a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para que la nueva Mexicana de Aviación tome el mercado de Magnicharters que desde el 11 de abril pasado tiene sus aviones en tierra.

En la industria se ve muy complicado que Magnicharters pueda retomar el vuelo por su endeble situación financiera.

Hernández explica que sin apoyo gubernamental se perderá el negocio creado por la Familia Bojórquez que pasaría a manos de la aerolínea del gobierno teniendo como base el Aeropuerto Internacional Felipe Angeles (AIFA) que también se vería beneficiado con más tráfico, amén de la inminente inauguración del tren que conectará la estación de Buenavista con la terminal aérea localizada en Zumpango, Estado de México.

La petición tendría que salvar temas legales y de aviación por lo que requiere el visto bueno del secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Jesús Antonio Esteva Medina, luego que la AFAC le ha quitado temporalmente el certificado a la aerolínea.

Y bueno, sin soslayar que Magnicharters tiene adeudos millonarios con las agencias de viajes. Al tiempo.

La ruta del dinero

A propósito de expedientes de la aviación comercial fíjese que se presenta un nuevo capítulo en la disputa por los espacios comerciales del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Se trata de la adjudicación de áreas de comida rápida a favor de Global Vision —empresa en la que confluyen intereses vinculados a Héctor Sulaimán y al operador de salas VIP, VIPort— confirma que el negocio aeroportuario sigue siendo un terreno codiciado. Sulaimán no es un actor nuevo en este ecosistema. Durante el sexenio de Felipe Calderón participó como intermediario en la controvertida adquisición de equipos de inspección no intrusiva de Rapiscan Systems, operaciones que dejaron cuestionamientos sobre los procesos de contratación en infraestructura estratégica. Ese mismo patrón —intermediación, posicionamiento y presión en el entorno— intentó replicarse en la administración pasada. Sulaimán ha buscado descarrilar a otros competidores con cuestionamientos sobre su experiencia y cumplimiento presumiendo relaciones estrechas con el gobierno federal. Hoy, el foco regresa al AICM. La administración encabezada por el almirante Juan José Padilla Olmos revisa con lupa los términos de la adjudicación. Estos contratos no solo requieren operación técnica, también respaldo financiero, capacidad de ejecución y garantías que no cualquiera puede sostener.

By Rogelio Varela

Columnista de Negocios y Finanzas Columna Corporativo El Heraldo de México; Director del portal vertical de noticias Índice Corporativo. rogelio.varela@indicecorporativo.com

Te puede interesar