Durante años, el FOMO (Fear of Missing Out) se utilizó para describir el temor a quedarse fuera de las experiencias y oportunidades que otros estaban aprovechando. Hoy, un nuevo concepto comienza a cobrar relevancia en las conversaciones sobre empleo y desarrollo profesional: el FOBO (Fear of Becoming Obsolete), o miedo a quedar obsoleto, ante un mercado laboral en el que la inteligencia artificial, la automatización y la transformación tecnológica están redefiniendo las habilidades que necesitan las empresas.
Para millones de profesionales, esta preocupación va más allá de perder una oportunidad de empleo. El temor también está relacionado con que los conocimientos y la experiencia construidos durante años de trayectoria dejen de ser suficientes para responder a las nuevas exigencias del mercado laboral.
Ansiedad y Datos del Entorno
De acuerdo con el Human Progress Report 2026 de ETS (Educational Testing Service), el 58% de los trabajadores afirma sentir ansiedad ante la posibilidad de quedar obsoleto en su campo profesional. Esta preocupación es aún mayor entre los integrantes de la Generación Z, donde alcanza el 63%.
El informe también señala que el 61% de los trabajadores están preocupados por la posibilidad de que su empleo actual se vea alterado, mientras que, en México, el 78% manifiesta inquietud por no contar con las pruebas necesarias para demostrar que posee las competencias requeridas.
Desafíos de la Formación Continua
Estos datos reflejan una preocupación creciente por la permanencia y la capacidad de adaptación en un entorno laboral que exige una actualización constante de conocimientos y habilidades. Diversos estudios advierten sobre la necesidad de fortalecer y actualizar las competencias laborales para responder a las transformaciones del mercado.
A nivel global, el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial estima que cerca del 40% de las habilidades requeridas en los puestos de trabajo cambiará durante este mismo periodo. Según las proyecciones del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el 54% de los trabajadores en México deberá actualizar sus competencias antes de 2030 para mantener su empleabilidad.
Modelos Educativos Flexibles
“El reto no es solamente reconocer que las habilidades profesionales están cambiando, sino encontrar la manera de mantenerse vigente sin dejar de lado las responsabilidades laborales y personales. Para quienes buscan seguir creciendo, el tiempo, los recursos y la flexibilidad educativa son factores determinantes. Por eso, necesitamos modelos educativos como MAPS que se adaptan a la realidad del profesional y le permitan continuar aprendiendo sin poner en pausa su vida ni su carrera”, afirmó Maru Eugenia Castillo, directora Nacional de Posgrados y Licenciaturas Ejecutivas de Tecmilenio.
En este contexto, la actualización profesional adquiere un papel cada vez más importante. Sin embargo, para quienes ya tienen responsabilidades laborales y personales, continuar con su formación puede representar un desafío por la falta de tiempo, recursos y opciones educativas compatibles con su ritmo de vida. Por ello, el reto no consiste únicamente en reconocer que las habilidades están cambiando, sino en facilitar el acceso a modelos de aprendizaje flexibles que permitan a los profesionales mantenerse vigentes sin interrumpir su trayectoria laboral.
