En la semana, declaraciones de funcionarios de la Reserva Federal y cifras económicas de EUA fueron las principales guías para los inversionistas a nivel global. Estas dos referencias provocaron fuertes alzas en los rendimientos de bonos soberanos globales. Con el tema de Italia (presupuestos fiscales) relativamente en calma, la guerra comercial entre EUA y China sin grandes novedades (salvo la investigación de un uso indebido de microchips por parte del gigante asiático), los inversionistas encontraron en el repunte de las rentabilidades de activos de renta fija un nuevo motivo de alerta.
El desplome en el precio de los bonos soberanos, que es lo equivalente a incrementos en el rendimiento, inició en los bonos del Tesoro estadounidense y después terminó contagiando a los principales activos de renta fija de economías en Europa, Asia y México. En EUA, las tasas de interés de bonos de 2, 10 y 30 años (los más representativos) subieron a máximos en varios años, generando reacomodos significativos de portafolios de inversión.
El inicio de la oleada de ventas inició con la publicación de cifras económicas en EUA que superaron las expectativas de los inversionistas (indicador de ISM de servicios), y se reforzó ante los comentarios de distintos funcionarios de la FED sobre la continuidad del plan de mantener el proceso de normalización de tasas de interés. En particular, influyeron los comentarios del presidente de la FED, Jerome Powell, quien dijo que al final el banco central, dada la perspectiva notablemente positiva de la economía estadounidense, podría elevar la tasa de referencia más allá del nivel considerado como neutral. La presión de alza en la tasa de 10 años en EUA refleja también el impacto que comienza a sentir la economía mundial por la retirada de estímulos monetarios de otras instituciones como lo es Banco Central Europeo, que a partir de octubre redujo aún más su programa de compra mensual de bonos.
El incremento del rendimiento de los activos de renta fija fue acompañado de una fuerte apreciación de la divisa estadounidense respecto a las principales monedas en el mundo, factor que amenaza nuevamente con impactar de forma negativa en las economías emergentes que mantienen un elevado endeudamiento en dólares. Esta preocupación es lo que provocó las caídas en las divisas de mercados emergentes, como el peso mexicano, que por momentos se depreciara a $19.20 spot, borrando por completo las ganancias registradas como resultado de la conclusión de la renegociación del TLCAN.
Al final de la semana, el reporte oficial de empleo en EUA le dio alivio a la moneda mexicana. Los empleos resultaron menores a lo esperado por el mercado en septiembre (aunque muy afectados por el huracán Florence) y los salarios no subieron al ritmo del mes pasado. El reporte laboral es lo suficientemente fuerte para que la FED mantenga su ritmo actual de normalización de la tasa de interés de fondeo.
Por otro lado, la autoridad monetaria mexicana, en línea con lo que esperábamos, mantuvo sin cambios su tasa de fondeo en 7.75%. La decisión no fue unánime (hubo un integrante que votó a favor un alza de tasas). La firma del nuevo tratado de libre comercio para América del Norte pudo haber tenido un impacto importante en la decisión de Banxico. La decisión del banco central cobra fuerza porque pocas veces ha logrado desvincularse de la FED, quien recientemente había subido tasas de interés. A pesar de ello, Banxico mantiene abierta la posibilidad de aumentos adicionales en la tasa al considerar que se mantienen alto los riesgos de inflación; Banxico comentó mantendrá o endurecerá (mayores alzas de tasas) su política monetaria en los siguientes trimestres.
En Brasil, el candidato de ultra derecha, Jair Bolsonaro, ganó contundentemente la elección para presidente, pero se quedó corto para salvar la segunda ronda (con 46% de preferencias electorales). Así que, aunque aventajó por más de 20 puntos porcentuales a su competidor del partido del Trabajo, Fernando Haddad (cercano a Lula Da Silva), competirá en una segunda ronda con él.