La moneda colombiana ha demostrado en las últimas jornadas una notable capacidad de resiliencia, manteniendo un perfil positivo pese a la volatilidad persistente del mercado cambiario.
Si bien la operativa del peso ha experimentado altibajos frente al dólar, la reacción de los inversionistas ante los recientes indicadores económicos nacionales sugiere un voto de confianza.
Parte de esta operativa es atribuible al moderado crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), el cual alcanzó un 1,7% en 2024, señal inequívoca de una recuperación paulatina. La moneda local, por consiguiente, mantiene el respaldo de una economía que, a pesar de enfrentar desafíos estructurales, conserva perspectivas prometedoras.
En cuanto al análisis sectorial, el panorama presenta matices contrastantes. La agricultura despuntó con un crecimiento de 8,1%, impulsado por un repunte del 22,5% en la producción de café, reflejando la importancia de este cultivo para la balanza comercial. De igual forma, los servicios públicos y sociales registraron una expansión del 4,2%, subrayando avances en campos tan relevantes como la educación y la salud. Sin embargo, la manufactura decreció un 2,1%, con retrocesos significativos en productos químicos y textiles, mientras que la minería cayó un 5,2% debido a descensos pronunciados en la extracción de carbón y petróleo.
Este escenario mixto se refleja también en el crecimiento del PIB del cuarto trimestre, que registró un 2,3%, impulsado principalmente por el comercio, los servicios y la agricultura. No obstante, el sector de la construcción exhibió una debilidad notable, atribuida a la desaceleración en edificaciones residenciales y no residenciales. Por otra parte, el Índice de Seguimiento a la Economía (ISE) evidenció un repunte de 2,95% en diciembre de 2024, elevando su tasa de crecimiento anual a 1,81%, superior al 1,08% observado en 2023. Esto sugiere que, pese a las presiones externas, la economía colombiana conserva fundamentos relativamente sólidos.
De cara al futuro, la trayectoria del peso colombiano dependerá en gran medida de próximos indicadores, como la confianza empresarial y las cifras de desempleo, los cuales podrían reconfigurar el panorama cambiario. Además, la continuidad de eventos políticos y geopolíticos, incluida la guerra entre Ucrania y Rusia, seguirá incidiendo en la percepción de riesgo y en la operativa global. Pese a este entorno incierto, el desempeño reciente de la moneda sugiere que los fundamentos macroeconómicos se encuentran respaldándola. El peso está mostrando señales de fortaleza, y es probable que los mercados mantengan su atención en los datos internos. Este optimismo moderado, obviamente, se mantendrá susceptible a futuros datos económicos y a la temática de riesgo a nivel global.”
- Análisis de Quásar Elizundia, Estratega de Investigación de Mercados- Pepperstone
