El peso mexicano subió el miércoles, manteniéndose cerca de sus niveles de agosto de 2024, mientras los mercados reaccionaban a los datos de inflación interna.
La inflación al consumo de junio sorprendió al alza. El IPC general subió un 0,28 % intermensual, mientras que el índice subyacente subió un 0,39 %, ambos por encima de las expectativas. En términos anuales, la inflación general alcanzó el 4,32 %, con un índice subyacente del 4,24 %, muy por encima del objetivo del 3 % de Banxico.
La sorpresa puede limitar el margen para nuevos recortes agresivos de los tipos de interés tras la subida de 50 puntos básicos de junio, lo que mantendrá el peso respaldado por los diferenciales de tipos reales. Los precios al productor fueron más moderados. El IPP (Índice de Precios a los Productores subió un 4,89 % en términos interanuales, pero cayó un 0,07 % en términos mensuales, con descensos en la industria manufacturera y la construcción.
Mientras tanto, el peso podría enfrentarse a presiones por las nuevas amenazas comerciales de Estados Unidos. El presidente Trump anunció planes para imponer un arancel del 50 % al cobre importado, lo que podría afectar hasta 1000 millones de dólares en exportaciones mexicanas. Esta propuesta introduce un riesgo a la baja para la balanza comercial y las perspectivas de la moneda de México.
De cara al futuro, los inversores estarán atentos a los datos de producción industrial del viernes para obtener más claridad sobre el impulso interno, así como a la evolución de los aranceles que podrían perturbar la demanda externa.»
- Análisis de Quásar Elizundia, Estratega de Investigación de Mercados- Pepperstone
