«Death and taxes», o lo que es lo mismo, «muerte e impuestos», son las dos únicas cosas inevitables en la vida.
En el binomio anterior, al menos tenemos la certeza de que la muerte sólo llega una vez. En cambio, los impuestos llegan, en el mejor de los casos, una vez cada año, en marzo o abril, con la declaración anual y, en el no tan deseado de ellos, también cada mes, con las declaraciones provisionales de IVA e ISR. Desde el gazofilacio bíblico hasta la Secretaría de Hacienda y Crédito Público actuales, todo ente político se ha servido de ellos para poder mantenerse en pie.
El pasado 16 de junio de 2025 el Servicio de Administración Tributaria dio a conocer un crecimiento en la recaudación para el período enero-mayo de 2025 de un 8.8% con respecto al mismo período en 2024. Lo que, como muestran los datos del mencionado organismo, lo convierten en un éxito sostenido desde 2019.

¿Qué se ha hecho para mantener este ritmo en la recaudación? ¿Se han creado nuevos impuestos? De hecho, no. Lo que si se ha logrado hacer es establecer un sistema administrativo, cada vez más eficiente, lo que se conoce en los estudios de la hacienda pública como «administrativización de la Hacienda pública». Es decir, los procesos administrativos de cobro se han vuelto más eficientes de lo que hace unos años atrás solían ser. La maquinaría fiscal es el gran éxito de la administración pública mexicana. Si bien no es exclusivo de este gobierno, pues podemos rastrear sus inicios de al menos desde la década de 2010, cuando se planteó reformarlo sin afectar a los agentes económicos del momento, sí podemos afirmar que es ahora cuando se está viviendo su mejor momento.
Ahora bien, la historia fiscal nos sirve para reflexionar sobre nuestro presente. Al observarla nos damos cuenta de que rara vez los ingresos son el problema principal del Erario, es el gasto el que constituye todo un reto. El gasto social, elemento esencial del gobierno actual, tiene múltiples ventajas no sólo económicas sino también de desarrollo, sin embargo, también tiene sus límites. Lo verdaderamente importante es saber cuándo se llegará a ellos, cuándo habrá que ir buscando nuevas formas para continuar financiándolo. No se debe olvidar, como elemento esencial, que muchas cuestiones fiscales se han tornado en movimientos sociales. Remito al lector al siguiente libro Those dirty rotten taxes: the tax revolts that built America de Charles Adams. Sólo nos queda una reflexión final de esta primera colaboración: «Y, sin embargo, se pagan».
Dr. Carlos de Jesús Becerril Hernández, profesor Investigador de la Facultad de Derecho de la Universidad Anáhuac México. Miembro del SNII nivel 2
