Los precios del petróleo registraron el martes, 12 de agosto de 2025, una caída moderada, en un contexto donde los operadores mantienen la cautela a la espera del informe de perspectivas a corto plazo que publicará la Administración de Información Energética (EIA) de Estados Unidos.
El documento es esperado con interés, ya que podría confirmar o modificar las señales que vienen marcando el rumbo del mercado global.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) elevó recientemente su previsión de demanda mundial para 2026 en 1,38 millones de barriles diarios, un ajuste que refleja una visión más optimista sobre el consumo de crudo en los próximos años. Paralelamente, la organización redujo su estimación de crecimiento de la oferta fuera de la OPEP+, lo que plantea interrogantes sobre el equilibrio entre producción y demanda futura.
En el mercado físico, el barril de Brent retrocedió hasta la zona de los $66.00 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) cayó hasta los $63.05 dólares. Estos movimientos responden a un delicado balance entre la demanda proyectada, la capacidad de suministro y las crecientes tensiones en el panorama internacional.
En el frente comercial, Donald Trump decidió prolongar la tregua arancelaria con China hasta el 10 de noviembre. Esta decisión ha generado expectativas de que se pueda alcanzar un acuerdo que evite nuevas fricciones y, con ello, un impacto negativo en la demanda de crudo, especialmente en el mercado asiático, uno de los principales motores del consumo energético global.
En el plano macroeconómico, la inflación subyacente en Estados Unidos subió en julio al mayor ritmo de los últimos seis meses, impulsada principalmente por el encarecimiento de los bienes importados. Este incremento en los costos no solo presiona a los consumidores, sino que también repercute en la industria energética, encareciendo operaciones y afectando la dinámica de precios.
La atención también se centra en el ámbito geopolítico, con una reunión prevista entre Trump y Vladimir Putin en Alaska para discutir un posible fin de la guerra en Ucrania. Un acuerdo de paz podría abrir la puerta a un levantamiento parcial de las sanciones petroleras contra Rusia, lo que reconfiguraría los flujos de crudo a nivel mundial.
Por el contrario, un fracaso en estas negociaciones podría derivar en un endurecimiento de las sanciones, afectando directamente a países como China e India, importantes compradores de petróleo ruso. Esta posibilidad podría tensionar aún más el mercado y provocar ajustes bruscos en los precios internacionales.
En conclusión, el mercado petrolero se mueve actualmente en un entorno de gran complejidad, influenciado por proyecciones de demanda más optimistas, una oferta potencialmente limitada, presiones inflacionarias y un tablero geopolítico incierto. Las próximas semanas serán decisivas, con la publicación del informe de la EIA y las negociaciones diplomáticas que podrían redefinir el mapa energético global.”
- Análisis de Antonio Di Giacomo, Analista de Mercados Financieros para LATAM en XS.
