El peso mexicano inició la jornada del 3 de septiembre con una apreciación frente al dólar estadounidense, consolidándose en la zona de los 18.70 pesos por unidad.
El movimiento se produce en un entorno de debilitamiento global del billete verde, impulsado por la publicación de la encuesta JOLTS en Estados Unidos, que reveló un menor número de vacantes laborales de lo anticipado.
La cifra se interpreta como una señal de enfriamiento en el mercado laboral estadounidense, lo que refuerza las expectativas de que la Reserva Federal (Fed) pueda aplicar un ajuste monetario más temprano de lo previsto. Este escenario debilitó al índice dólar, que retrocedió hacia la zona de 98.00 unidades, un nivel que no se veía en semanas recientes.
La disminución en el apetito de cautela de los inversionistas, sumada al repunte de los bonos de largo plazo, ha generado un entorno favorable para las monedas emergentes, en particular para el peso mexicano. Además, desde un punto de vista técnico, especialistas advierten que si la tendencia de fortalecimiento persiste, la paridad podría dirigirse hacia los 18.60 pesos por dólar en el corto plazo.
Este comportamiento se enmarca en un escenario de alta expectativa sobre la política monetaria de la Fed. Con un mercado laboral que muestra signos de moderación y una inflación que continúa cediendo gradualmente, la institución podría considerar ajustes más flexibles en sus próximas reuniones. El mercado ya descuenta la posibilidad de un recorte de tasas en septiembre, lo que intensifica la presión sobre el dólar.
Los inversionistas ahora dirigen la mirada hacia las nóminas no agrícolas de agosto, que se publicarán este viernes 5 de septiembre. Este dato será crucial para evaluar la solidez del empleo en Estados Unidos y, por consiguiente, para definir el rumbo de las decisiones de política monetaria. Un reporte más débil de lo esperado podría acelerar las expectativas de recortes, fortaleciendo aún más a las divisas emergentes.
En el contexto local, el peso también encuentra respaldo en la entrada constante de remesas, el atractivo de las tasas de interés internas y la estabilidad de las finanzas públicas. Estos factores han contribuido a que la moneda mexicana se mantenga como una de las más resilientes de la región, a pesar de la volatilidad externa.
Sin embargo, no todo es optimismo. La volatilidad asociada a la política fiscal en Estados Unidos, el comportamiento de los precios del petróleo y los riesgos geopolíticos siguen siendo variables que podrían revertir la tendencia favorable para el peso. Se recomienda cautela, especialmente a medida que se acercan eventos económicos clave que definirán el rumbo de los mercados en septiembre.
Conclusión, el peso mexicano se beneficia de la coyuntura internacional marcada por la debilidad del dólar y la expectativa de recortes en las tasas de interés de la Fed. No obstante, la publicación de las nóminas no agrícolas este 5 de septiembre será determinante para confirmar si la moneda mexicana logra consolidar su avance hacia niveles más bajos o si, por el contrario, enfrenta una corrección en medio de la incertidumbre global.”
- Análisis de Antonio Di Giacomo, Analista de Mercados Financieros para LATAM en XS.
