El peso mexicano registró un ligero retroceso esta semana, ubicándose en la zona de 18.30 unidades por dólar, en comparación con los 18.20 alcanzados la semana pasada.
Este movimiento refleja la presión de factores internos, entre ellos la debilidad económica evidenciada en los últimos datos publicados, así como la expectativa de que el Banco de México (Banxico) ajuste su política monetaria en la reunión del jueves.
La caída del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) en julio, con un retroceso de -0.9% mensual y -1.1% anual, encendió señales de alerta sobre la evolución del tercer trimestre de 2025. Estos resultados confirman un arranque complicado para la economía mexicana, marcada por un menor dinamismo en sectores clave como la industria y los servicios.
Sin embargo, no todo fueron noticias negativas. Las ventas minoristas mostraron un crecimiento de 0.1% mensual y 2.4% anual, superando las previsiones del mercado. Este dato aporta un respiro al panorama, ya que refleja cierta resiliencia en el consumo interno, impulsado por la estabilidad del empleo y la expansión de programas sociales.
En el frente cambiario, se proyecta que el peso oscile dentro de un rango de 18.20 a 18.45 unidades por dólar en el corto plazo, con el nivel de 18.30 como referencia técnica relevante. Esta zona se ha convertido en un punto de equilibrio temporal, aunque susceptible a romperse dependiendo de la decisión que adopte Banxico sobre su tasa de referencia.
El contexto internacional también juega un papel importante en el desempeño de la moneda mexicana. El dólar estadounidense ha mostrado una recuperación moderada en los mercados globales, apoyado por las declaraciones recientes de miembros de la Reserva Federal (Fed), quienes reiteraron la necesidad de mantener una política monetaria restrictiva para consolidar el control de la inflación.
Los inversionistas se mantienen atentos a los próximos mensajes del presidente de la Fed, Jerome Powell, que podrían dar mayor claridad sobre el futuro de las tasas de interés en Estados Unidos. Una postura más agresiva en torno a la inflación podría fortalecer aún más al dólar, elevando la presión sobre divisas emergentes como el peso mexicano.
Al mismo tiempo, la incertidumbre global por la desaceleración económica en Europa y Asia añade volatilidad a los mercados financieros. La búsqueda de refugio en activos seguros, como el dólar y los bonos del Tesoro estadounidense, limita el apetito por monedas de países en desarrollo, lo que aumenta la vulnerabilidad del peso.
En conclusión, el desempeño del peso mexicano en la semana refleja la interacción de factores internos y externos que mantienen limitada su capacidad de recuperación. La caída del IGAE y la expectativa de un recorte en la tasa de Banxico generan presión, mientras que el leve repunte del dólar y la cautela de la Fed añaden incertidumbre. En este escenario, la moneda mexicana podría seguir moviéndose dentro de un rango acotado, a la espera de señales más claras sobre la política monetaria y la evolución de la economía en lo que resta del año.”
- Análisis de Antonio Di Giacomo, Analista de Mercados Financieros para LATAM en XS.
