El inicio de 2026 ha sido testigo de un rally impresionante en los mercados de metales preciosos. En apenas tres semanas, el precio del oro ha repuntado un 15%, aproximándose a la marca psicológica de los 5,000 dólares por onza.
Este fenómeno no es aislado, ya que viene precedido por un 2025 donde el metal dorado acumuló una subida del 60%, consolidándose como el activo estrella para los inversionistas que huyen de la volatilidad.
La plata no se queda atrás en esta carrera por el valor. Durante el mismo periodo de enero, su precio ha avanzado un 38%, intentando romper la barrera de los 100 dólares por onza. Este metal fue el líder absoluto de rendimientos el año pasado, logrando un asombroso incremento del 150%, impulsado por la incertidumbre global y la debilidad renovada del dólar en los mercados internacionales.
La ruptura del consenso en Davos
El Foro Económico Mundial de Davos ha servido de escenario para confirmar los peores temores de la élite financiera. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió que el orden internacional basado en reglas atraviesa una ruptura profunda provocada por hegemonías que ignoran tratados multilaterales. Según Carney, el mundo ha dejado atrás la «ficción cómoda» de la cooperación para entrar en una era de imprevisibilidad total.
Este sentimiento de desmoronamiento se alimenta de la creciente beligerancia de Estados Unidos bajo el segundo mandato de Donald Trump. Las guerras comerciales y el abandono de la colaboración internacional han forzado a las naciones a un entorno de desconfianza donde la inversión en metales preciosos se convierte en el único refugio seguro ante la falta de acuerdos de paz duraderos.
Geopolítica al rojo vivo
El panorama bélico y social contribuye directamente a la escalada de precios. El 2026 arrancó con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y una oleada de protestas en Irán, país al que el presidente Trump ya ha amenazado con un ataque militar. A esto se suma la persistencia del conflicto en Gaza y la negativa de Rusia a abandonar territorio ucraniano, manteniendo la tensión en niveles críticos.
Además de la pólvora, la política monetaria también juega su parte. Los ataques contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, han puesto en duda la independencia futura del banco central estadounidense. Esta incertidumbre alimenta la debilidad del dólar, reduciendo el costo de oportunidad para aquellos que deciden apostar por el oro y la plata en lugar de la divisa americana.
