Futuro complicado

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Existen todavía por ahí algunos “ingenuos” que piensan que Estados Unidos, a través de sus fuerzas especiales, entran a México y encabezan físicamente la captura de algún capo o barón de la droga, como el operativo que hace unas horas se llevó a cabo en Jalisco para detener al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Rubén Nemesio Oseguera, alias “el Mencho”.

La cosas no son así. Estamos frente a un tipo de cooperación mucho más sofisticado que incluye, eso sí, capacitación de tropas mexicanas por parte de especialistas no nada más de Estados Unidos, sino también de otras naciones que se han caracterizado por sus avanzados sistemas de inteligencia en el mundo como el caso de Israel. Sin embargo, la verdadera “ayuda” que ofrecen las preparadísimas instituciones de Seguridad, en este caso de Estados Unidos, van más allá de un simple apoyo de elementos militares o fuerzas especiales a la hora de capturar a un peligroso delincuente como el caso del líder del llamado cártel de las “cuatro letras”.

El “secreto”, por llamarlo de alguna manera, de toda esta cooperación bilateral consiste en la creación de un “grupo de trabajo” en el marco del llamado “Comando Norte” de Estados Unidos con el que nuestro país ha venido trabajando estrechamente a través de un equipo de élite del Ejército Mexicano. Lleva por nombre “Fuerza de Tarea Interinstitucional Conjunta Anticarteles (JIATF-CC por sus siglas en inglés).

Se trata del ámbito de “colaboración bilateral” más importante y más eficiente que existe en este momento. Es previsible que en el futuro próximo ocurran operaciones de las mismas características observadas el pasado fin semana en Tapalpa, Jal. Habrá qué ver si serán sólo operaciones contra criminales o, incluso, contra quienes protegen a los criminales.

Pero la nueva fuerza que se integró en el “Comando Norte” entre militares mexicanos y estadounidenses, que sin duda estuvo detrás del operativo contra “el Mencho”, va a seguir actuando y va a seguir dando golpes contra los principales grupos criminales del país.

Ahora lo que sigue será el diseño de la forma en la que se comenzarán a desarticular los principales negocios que lleva el CJNG. Uno, por supuesto, es el del fentanilo, las metanfetaminas y las drogas que producen y comercializan sus miles de integrantes, pero otro es – por ejemplo – el del contrabando de combustible. Todo lo que hemos visto alrededor de esta práctica ilícita, comúnmente llamada “huachicol” y cuyo auge se desató hace 6 años, tiene como operadores principales a los integrantes del “Cártel de las 4 letras”.

Están también los temas políticos. Cuando se habla de Hernán Bermúdez Requena, del “Cártel de la Barredora”, de Adán Augusto López, ese es el Cártel Jalisco Nueva Generación. “La Barredora” es un grupo criminal del CJNG y el ex secretario de Seguridad de Tabasco trabajaba para dicho grupo criminal.

Existen otros muchos otros puntos; se tiene que investigar lo que va a ocurrir con las minas. Hay una enorme cantidad de minas en Michoacán, Jalisco, Zacatecas y en distintos puntos del país que están “secuestradas” por el CJNG. Las hacen producir e incluso exportan el mineral que de ahí sacan. Pagan en parte las drogas, los insumos para hacerlas como el fentanilo, con lo que sacan de las minas y con otro tipo de mecanismos, producto de las extorsiones.

Otro tema delicado es el control de los puertos: Manzanillo está controlado por los criminales de esa franquicia delictiva; buena parte del de Lázaro Cárdenas, Mich. también, lo mismo que la aduana de Reynosa, Tamps. Todo eso es lo que habrá que ir “desmontando” una vez que ha caído “el Mencho”. Y tienen que ser operaciones en las que necesariamente tiene que “eliminarse” a los personajes que les dan protección política y económica.

La tarea es enorme y lo que viene será muy relevante y pasará, en una buena medida, por esa nueva “fuerza de tarea” que han creado el Ejército Mexicano y el ejército estadounidense en el contexto del llamado “Comando Norte”.

Denuncias en Coahuila

Nos comentan que el secretario particular de Manolo Jiménez, gobernador de Coahuila, Ricardo González – mejor conocido como “el Pato” -, estaría “concentrando” el manejo de la venta y distribución de medicamentos en el estado a través de distintas empresas vinculadas a su círculo. Esta situación ha levantado sospechas al interior del propio sector salud, pues Coahuila es una de las pocas entidades que aún no ha firmado el convenio IMSS-Bienestar, lo que podría estar relacionado con intereses económicos ya establecidos. Según estas versiones, existiría un posible conflicto de interés al mantenerse el control local del mercado farmacéutico sin incorporarse al esquema federal.

Por otro lado, nos señalan que el mismo funcionario habría tenido injerencia en la distribución de volúmenes dentro de la compra de carbón, en coordinación con Rodrigo Espíndola, director de adquisiciones de la CFE, lo que habría dejado fuera a varios productores de la región. Nos dicen que se prepara una nueva asignación y que nuevamente sería González quien opere la distribución del volumen, favoreciendo a proveedores previamente definidos. En la entidad estos movimientos ya generan inquietud entre empresarios locales que observan una concentración de decisiones estratégicas en un solo despacho.

By Martín Espinosa

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