La transformación acelerada de la industria de la televisión y su prolongada recesión han comenzado a pasar factura incluso a los jugadores más relevantes del sector. En el caso de Grupo Salinas, este entorno adverso se combinó con presiones financieras puntuales, como el pago de licencias en 2018 y el cumplimiento de obligaciones fiscales ante el SAT el pasado mes de enero, generando una acumulación de pasivos difícil de sostener bajo el esquema actual.
La empresa reconoce que se trata de una realidad ineludible: demasiados compromisos financieros dentro de una industria que ya no crece al ritmo de años anteriores. Lejos de postergar decisiones, el grupo optó por enfrentar el problema de fondo y replantear su estructura financiera para preservar su viabilidad en el mediano y largo plazo.
En este contexto, la Asamblea de Accionistas aprobó una reorganización financiera a través de la figura del concurso mercantil voluntario, una herramienta legal que permite, con la mediación de un juez, ordenar los pasivos conforme a la capacidad real de pago, sin interrumpir la operación ni incumplir obligaciones laborales, comerciales o fiscales. Se trata de un mecanismo utilizado históricamente por diversas empresas para ganar tiempo, certidumbre y disciplina financiera.
Desde la empresa se subraya que esta decisión no debe interpretarse como una crisis mayor que ponga en riesgo a Grupo Salinas. Cualquier narrativa en ese sentido —señalan— responde más a intentos de desprestigio que a la realidad operativa y financiera de TV Azteca y de todos sus colaboradores, cuya continuidad está plenamente garantizada durante el proceso.
Grupo Salinas recurre al concurso mercantil para reordenar pasivos
Tiempo de lectura: < 1 minuto
