BACO hace implosión familiar

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Horst Urich fundó BACO en 1943. Pronto se convirtió en líder del sector escolar a grado de ser ícono arquitectónico del sector industrial capitalino en el Observatorio esquina Periférico en la Ciudad de México.

Ahora el emporio multimillonario se enfrenta a una guerra familiar. No por el exceso de éxito, que es evidente; más bien por falta de transparencia y exceso de manejos discrecionales.

La formación que Horst Urich inculcó a sus 5 hijos (3 mujeres y 2 hombres) fue el esfuerzo. Cuando Édgar, uno de los mayores, llega a la edad de trabajar le pide a su padre le ceda 51 por ciento de la empresa a cambio de acompañar la gestión del negocio. Esto fue a principios de los años 80. El fundador de BACO aceptó pidiéndole a Édgar que a cambio cuidara de sus cuatro hermanos, lo cual medianamente sucedió mientras el padre vivía.

A partir del año 2000, ya sin Horst Urich al frente el poder y el acceso de Édgar al patrimonio de la familia fue absoluto. Su madre, quien vivió hasta 2016, confió en él pero las cosas no hacían sentido. BACO, siendo líder a nivel nacional, sólo le reportaba dividendos por un millón de pesos al año a los hermanos. Narran quienes saben de esa historia que para recibir esos beneficios se tenían que firmar hojas en blanco bajo amenaza de cancelar el pago en caso contrario.

En línea opuesta al fundador de BACO la vida de Édgar Urich y de su familia es de alto nivel: autos blindados, viajes, lujos, escuelas privadas en México y en otras partes del mundo, joyas y propiedades en el extranjero.

Para ello Édgar comenzó a constituir razones sociales “satélite” que controlaba exclusivamente. Maquilaban a BACO y reducían fragmentos de sus márgenes.

Paralelamente, el acceso de los cuatro hermanos a los números de BACO estaba restringido. Nadie entraba, ya nadie se le reportaba. El año pasado a raíz de la exigencia judicial de John y Karin para que Édgar rindiera cuentas como CEO ocurrió algo que cambiaría para siempre el destino de la Familia Urich: a John lo metieron a la cárcel.

La justicia direccional, como narran las fuentes, fue lo que detonó la detención de John, quien lleva ocho meses preso en el Reclusorio Sur. Se habla de la compra de influencias para que se otorgara la orden de aprehensión de John y que el juez Héctor Fernando Rojas Pacheco le dictara prisión preventiva justificada, cuando la acusación no lo ameritaba.

Empleados, exempleados y testigos narran que hay una relación cercana entre Édgar Urich y Eduardo Nyssen, dueño del despacho Nyssen con 90 años de trayectoria en el ámbito del derecho y quien firma los estados financieros de BACO. “Parece más socios, que cliente-proveedor”, relatan. Son esos documentos los que ha presentado como prueba ante el juez para contestar a las demandas de los hermanos afectados John y Karin. Incluso, se habla que Nyssen podría ser el puente para la compra de influencias.

Así, un símbolo mexicano en medio de un escándalo mayúsculo en tiempos de la Reforma Judicial recién estrenada. BACO podría hacer implosión; es cuestión de tiempo.

By Rogelio Varela

Columnista de Negocios y Finanzas Columna Corporativo El Heraldo de México; Director del portal vertical de noticias Índice Corporativo. rogelio.varela@indicecorporativo.com

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