El sector empresarial en México enfrenta el cambio estructural más profundo en la gestión de capital humano de las últimas décadas. Con la aprobación de la reducción de la jornada laboral, los retos para la Alta Dirección han dejado de ser únicamente de cumplimiento, para convertirse en implicaciones financieras, operativas y de productividad.
En este contexto, especialistas de EY presentan el estudio nacional Reducción de la jornada laboral: ¿desafío regulatorio o motor de ventaja competitiva?. El estudio contempla la participación de 165 organizaciones que operan en México, de las cuales 46% corresponde a grandes empleadores, con más de mil colaboradores.
Desconexión legislativa y planes de acción
Dentro de la muestra analizada, Nuevo León y Ciudad de México concentran los avances más tempranos en preparación para la reforma, destacando a las empresas que han comenzado a abordarla como un potencial diferenciador de eficiencia. A continuación, se presentan los hallazgos más relevantes.
Luis Peña, Socio Líder de People Advisory Services, comenta que existe una desconexión entre el avance legislativo y el plan de acción interno de las compañías. Muchas empresas esperan una guía oficial de implementación que no llegará; la realidad es que cada organización deberá resolver sus propios «cómos» y «cuándos».
Armonización legal y salud mental
La reforma no es un cambio aislado; exige una armonización entre el texto constitucional, la Ley Federal del Trabajo y compromisos internacionales como el T-MEC. Es el momento de reconfigurar reglamentos internos y contratos para que integren normativas como la NOM-035 en una estrategia de cumplimiento 360°.
La reducción de la jornada es una realidad constitucional que no permite la disminución de salarios ni prestaciones. Bajo las nuevas reglas de tiempo extra, limitado a circunstancias extraordinarias y con topes establecidos, la gestión de la operación se vuelve el mayor reto de cumplimiento.
Impacto en costos y eficiencia operativa
Nuestro análisis revela que solo el 18% está realmente listo para la reducción de la jornada. Existe una barrera tangible para iniciar el proceso de la transición: el costo asociado a esta, especialmente en el 71% de las empresas que dependen hoy del pago de tiempo extra.
Sin embargo, el 27% que ya inició su preparación y ha decidido capitalizar la reforma como catalizador de eficiencia, reporta indicadores más favorables en retención y satisfacción laboral. Esta reforma es una oportunidad para reimaginar el trabajo y la adopción tecnológica en las organizaciones.
Diagnóstico de riesgos y competitividad
El 72% de las empresas en México aún no ha ejecutado acciones concretas de adaptación, operando bajo una parálisis táctica que amenaza directamente su rentabilidad. En escenarios sin optimización, podría proyectarse un incremento de entre el 15% y 20% en la nómina operativa.
México registra el promedio de horas trabajadas más alto de la OCDE, lo que eleva la complejidad de reducir la jornada sin afectar la producción. La trayectoria recomendada hacia la transición incluye diagnóstico, diseño de simulación de turnos y ejecución mediante el uso de la tecnología.
