Durante más de tres años, las proyecciones anticipaban un impacto económico extraordinario para el país, estimando ingresos por arriba de los 65 mil millones de pesos derivados del torneo. Sin embargo, conforme avanza la competencia, las primeras evaluaciones de especialistas apuntan a resultados más moderados de lo previsto.
A pesar de que el campeonato ha generado una notable dinamicidad comercial, la actividad observada se sitúa por debajo de las expectativas planteadas originalmente. Sectores como hotelería, gastronomía, transporte y entretenimiento registran incrementos, pero con métricas menores a las estimadas en la antesala del evento.
Estimaciones financieras e impacto en el producto interno
De acuerdo con análisis del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), los beneficios económicos totales podrían colocarse entre un 20% y 35% por debajo de las cifras iniciales. Esta variación responde a una ocupación hotelera inferior en ciertas sedes, menor gasto promedio y un consumo desigual a nivel regional.
Por su parte, la agencia calificadora Moody’s calcula que la contribución directa de la justa deportiva sobre el Producto Interno Bruto alcanzará aproximadamente 0.14 puntos porcentuales. Si bien la firma reconoce un impacto positivo, confirma que este aporte es sensiblemente menor al previsto por diversos economistas.
Dinamismo en sedes principales y factores internacionales
Pese a los ajustes en los pronósticos, el certamen reporta un impulso relevante en los principales centros urbanos del país. En las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey, los corredores turísticos han registrado niveles de ocupación cercanos al 85%, aunque los establecimientos ubicados fuera de estas zonas presentan un desempeño más modesto.
Representantes del sector empresarial, como Concepción M. Valadez Obregón, CEO y G100 Country Chair Communications, Advocacy & Mediation, señalan que la exposición internacional no asegura por sí sola un rendimiento comercial. A su juicio, los resultados invitan a transformar la atención global en oportunidades permanentes de inversión y desarrollo. «No basta con medir cuántos turistas llegaron o cuánto aumentaron las ventas durante unas semanas. El verdadero legado se construye cuando un evento fortalece la reputación del país, atrae nuevas inversiones, impulsa la innovación y genera oportunidades de negocio que permanecen durante los siguientes años.»
Desafíos posteriores al evento
Entre los factores que explican la moderación en los ingresos destaca la estructura tripartita de la sede deportiva compartida con Estados Unidos y Canadá, lo que derivó en la dispersión del flujo de turistas y de sus presupuestos. Asimismo, los aficionados han mostrado preferencia por estancias más cortas y esquemas de gasto limitados.
A este panorama se suman un entorno global con un consumo cauteloso y costos elevados en el sector viajes, lo que ha influido en la conducta del turismo. Ante ello, especialistas concluyen que el verdadero reto comenzará al concluir el certamen, cuando el país deba aprovechar la infraestructura disponible para consolidar una estrategia duradera de competitividad.
Con información de: Concepción M. Valadez Obregón, CEO y G100 Country Chair Communications, Advocacy & Mediation
