México lleva casi dos décadas construyendo una infraestructura capaz de mover dinero prácticamente al instante. Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) abrió el camino y, posteriormente, Cobro Digital (CoDi) y Dinero Móvil (DiMo) ampliaron las posibilidades de los pagos digitales. Esa evolución resolvió buena parte del desafío de la velocidad. Hoy surge una pregunta más relevante para bancos, fintechs y empresas: ¿cómo convertir esa capacidad en resultados de negocio, confianza y crecimiento sostenible?
Los datos muestran que México parte de una posición privilegiada. El Reporte de Banca Adaptativa de SoFi Tech Solutions, proveedor de tecnología financiera que conecta a bancos, fintechs y marcas con capacidades innovadoras de procesamiento, banca digital y finanzas integradas, revela que el 90.9% de las organizaciones mexicanas encuestadas considera que los servicios financieros en tiempo real ya impulsan de manera directa o significativa el crecimiento de sus ingresos. Al mismo tiempo, apenas el 7.3% identifica la velocidad de los pagos como el principal problema cotidiano de sus clientes y sólo el 5.5% considera que la infraestructura de procesamiento sería el principal cuello de botella si su demanda creciera diez veces. La velocidad, en otras palabras, comienza a ser parte de los fundamentos tecnológicos sobre los cuales competir.
Madurez y desempeño en los sectores
“México ya cuenta con rieles financieros en tiempo real muy maduros. El siguiente paso es aprovechar esa infraestructura para tomar mejores decisiones, crear experiencias más relevantes y transformar cada interacción en una oportunidad para generar confianza y valor”, señala Eduardo Azuara, Principal de Estrategia y Ventas para México y Colombia en SoFi Tech Solutions.
La relación entre tiempo real y desempeño comercial aparece incluso al observar distintos sectores. De acuerdo con el reporte, 100% de las empresas mexicanas encuestadas de retail, hoteles y servicios de alimentos identifican las capacidades en tiempo real como un motor de ingresos. La proporción alcanza 92.9% entre compañías de tecnología y telecomunicaciones, y 86.7% en banca, finanzas y seguros. Los sectores que están avanzando con mayor rapidez utilizan estas capacidades para fortalecer la lealtad y generar relaciones más duraderas con sus clientes.
Paradojas y brechas en la respuesta digital
Sin embargo, contar con información instantánea no garantiza por sí mismo una organización capaz de responder instantáneamente. Ahí se encuentra una de las grandes paradojas del mercado mexicano.
El estudio muestra que 85.5% de las organizaciones ya integran información y activan acciones en tiempo real para facturación y pagos, y 83.6% lo hace para fraude y seguridad. Esa proporción cae al 60% cuando se trata de atención proactiva al cliente y al 54.5% para programas de lealtad y recompensas. México ha construido una capacidad formidable para ejecutar y proteger operaciones, pero todavía existe espacio para trasladar esa misma inteligencia hacia la relación comercial con el usuario.
Riesgos y control operativo en la innovación
Cerrar esa brecha tiene implicaciones directas para los ingresos. Una institución capaz de interpretar información mientras ocurre una transacción puede detectar una anomalía, ajustar una autorización o responder ante un posible fraude. Esa misma infraestructura puede ayudar a reconocer necesidades, personalizar servicios y ofrecer un producto financiero en el momento adecuado.
El desafío consiste en hacerlo sin perder el control operativo. 52.7% de las organizaciones mexicanas identifica las restricciones relacionadas con fraude y riesgo como la principal barrera para innovar más rápido, el porcentaje más alto de la región. Ante un crecimiento hipotético de diez veces en la demanda, 47,3% considera que los sistemas de riesgo serían el primer cuello de botella.
