El peso mexicano inició la semana con una sólida apreciación frente al dólar estadounidense, cotizando por debajo de los 18.70 pesos por unidad.
Este lunes 21 de julio de 2025, la moneda mexicana alcanzó la zona de los 18.63 pesos por dólar, lo que representa un avance superior al 0.50% en comparación con el cierre del viernes anterior. Esta recuperación ha sido impulsada por la debilidad generalizada del dólar a nivel global y por expectativas clave relacionadas con el entorno económico y comercial.
El dólar estadounidense ha mostrado retrocesos frente a una canasta de monedas internacionales, afectado por la incertidumbre en torno a las políticas comerciales del gobierno estadounidense. Con la mirada puesta en las decisiones que podrían tomarse antes del 1 de agosto, una fecha marcada por la posibilidad de nuevos ajustes arancelarios, los inversionistas se mantienen cautelosos, y muchos activos de riesgo, como el peso mexicano, se han visto beneficiados por esta volatilidad.
Otro factor que fortaleció al peso fue el aplazamiento en la posible renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Autoridades de ambos lados han señalado que cualquier revisión de este acuerdo comercial probablemente ocurrirá hasta 2026, lo que reduce temporalmente el riesgo político y aporta estabilidad a las perspectivas de comercio regional. Este respiro ha sido bien recibido por los mercados financieros y por los participantes del mercado cambiario.
Desde el punto de vista técnico, analistas indican que el tipo de cambio podría seguir una trayectoria positiva si logra romper con claridad el soporte de 18.60 pesos por dólar. De mantenerse esta tendencia, el siguiente nivel clave se ubica en los 18.50, mientras que la resistencia más cercana se sitúa en torno a los 18.80. Estos niveles serán relevantes en los próximos días, especialmente si se publican datos económicos favorables para México.
En el plano macroeconómico, los inversionistas estarán atentos a la publicación del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) de la primera quincena de julio, así como a las cifras de actividad económica que el INEGI divulgará esta semana. Un dato de inflación menor al esperado podría reforzar la visión de que el Banco de México mantendrá su tasa de referencia sin cambios, lo que sería otro factor de apoyo para el peso.
Por su parte, en Estados Unidos se esperan nuevos indicadores del sector manufacturero y del mercado laboral, que podrían influir en la percepción del rumbo que tomará la Reserva Federal. Cualquier señal de moderación en la economía estadounidense reforzaría la expectativa de que los tipos de interés se mantendrán sin cambios o incluso podrían reducirse hacia finales de 2025, debilitando aún más al dólar.
A nivel internacional, el contexto geopolítico también influye. Las tensiones comerciales entre EE. UU. y Asia, particularmente con China, siguen generando inquietud. Además, los inversionistas globales han optado por diversificar posiciones, favoreciendo monedas emergentes con fundamentos sólidos, como el peso mexicano, que se ha mantenido relativamente estable frente a sus pares regionales.
En conclusión, el avance del peso mexicano responde a una combinación de factores externos e internos, destacando la debilidad del dólar, la estabilidad percibida en el T-MEC y la expectativa de datos económicos relevantes para México. Si se consolidan estas condiciones, el peso podría extender su racha positiva en el corto plazo. No obstante, los mercados seguirán atentos a los anuncios de política económica y a los riesgos comerciales globales que podrían modificar el panorama.”
- Análisis de Antonio Di Giacomo, Analista de Mercados Financieros para LATAM en XS.
