El peso abrió al alza frente al dólar estadounidense, manteniéndose en una estrecha consolidación cerca de máximos de varias semanas, ya que las señales internas fueron mixtas.
A pesar de que el índice de confianza empresarial (IGOEC) de agosto subió hasta 49,3, se mantuvo por debajo del umbral de 50 por sexto mes consecutivo.
Bajo la superficie, la industria manufacturera se mantuvo sin cambios en 49,4, la construcción se debilitó hasta 46,2, el comercio mejoró hasta 48,5 y los servicios subieron hasta 50,4 por segundo mes consecutivo por encima de 50. El progreso desigual podría dejar a la moneda dentro de un rango limitado.
Los titulares sobre el comercio siguen siendo fundamentales. Washington ha ofrecido a México flexibilidad más allá del plazo inicial de 90 días vinculado a la escalada arancelaria. La prórroga reduce las posibilidades de una subida inminente al 30 % de los productos no conformes, pero la cuestión sigue pesando sobre las perspectivas de exportación, lo que podría limitar la subida del peso.
El informe trimestral de Banxico presentó una modesta revisión al alza del crecimiento, elevando la estimación puntual del PIB para 2025 al 0,6 % y para 2026 al 1,1 %, lo que podría beneficiar a la moneda.
De cara al futuro, todas las miradas están puestas ahora en la confianza de los consumidores del miércoles, que se ha mantenido por debajo del umbral de 50. Un dato mejor de lo esperado podría ayudar al peso a salir de su reciente rango de consolidación, mientras que una debilidad continuada reforzaría la actual tendencia lateral..”
- Análisis de Felipe Barragán, Estratega de Investigación de Mercados- Pepperstone
