La U.S. Chamber of Commerce (USCC), que representa a más de 3,000 corporaciones estadounidenses, presentó al Representante Comercial de Estados Unidos su posición oficial antes de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para el 1 de julio de 2026.
El documento destaca los temas que el sector empresarial considera prioritarios para fortalecer la cooperación y asegurar un marco estable para la inversión en América del Norte.
La Cámara identifica tres objetivos centrales: mantener y reforzar la relación comercial trilateral; garantizar el cumplimiento pleno del tratado por parte de los tres países; y ofrecer certeza a los inversionistas mediante un proceso de revisión transparente y ordenado. Subraya que el comercio entre los socios del T-MEC ya supera los 3 billones de dólares anuales y funge como plataforma para atender al 95% de los consumidores del mundo.
El gremio advierte, sin embargo, diversos retos. Señala que Canadá no ha cumplido totalmente con el sistema de gestión de oferta en productos agrícolas; México, por su parte, genera incertidumbre con reformas en materia judicial, energía y regulación; mientras que Estados Unidos ha impuesto aranceles que, según la USCC, no están alineados con el T-MEC y carecen de justificación bajo criterios de seguridad nacional.
El documento también incluye una serie de 11 recomendaciones clave, entre ellas mantener las reglas de origen automotriz, eliminar barreras al comercio energético, reforzar la protección a la inversión, conservar los compromisos en comercio digital y garantizar el funcionamiento del mecanismo laboral de respuesta rápida con mayor transparencia.
Para México, la Cámara dedica una sección adicional en la que expresa preocupaciones sobre reformas recientes, en especial la elección directa de jueces, la nueva Ley de Amparo, temas fiscales como reinterpretación del IVA y dobles cobros, así como sanciones arbitrarias que —asegura— impactan la confianza y la competitividad.
Previo a la revisión del tratado, la postura del sector privado estadounidense busca consolidar un T-MEC más competitivo, predecible y alineado con los estándares regulatorios que favorezcan el crecimiento de la región norteamericana.
