El sector aeronáutico se ha consolidado como uno de los pilares fundamentales para la economía y la conectividad en México. Los datos del Gobierno Federal son contundentes: entre enero y septiembre de 2025, se movilizaron 91.1 millones de pasajeros y se transportaron 784 mil toneladas de carga a través de las 5,394 aeronaves matriculadas en el país. Estas cifras no son solo números, sino el reflejo de una maquinaria logística masiva que opera sin descanso.
Sin embargo, detrás de cada despegue existe una red compleja de procesos que incluye mantenimiento, tránsito en superficie y operación de hangares. Gabriel Sánchez, Director General Adjunto de GMX Seguros, advierte que la seguridad no se limita exclusivamente al tiempo que una aeronave pasa en el aire; de hecho, los procedimientos en tierra son críticos para garantizar que cada vuelo sea óptimo y seguro.
Los riesgos ocultos entre el hangar y la pista
La operación aérea conlleva siniestros que pueden ocurrir en diversas etapas, incluso cuando los motores están apagados. Los riesgos en tierra, conocidos como «taxeo», o incidentes durante el estacionamiento son tan reales como los que suceden durante el vuelo. Además, el transporte de mercancías y equipaje no está exento de eventualidades, pudiendo registrarse daños o pérdidas totales durante la carga y descarga en las terminales.
En el aspecto humano, los pasajeros pueden enfrentar situaciones que requieran atención médica inmediata mientras están a bordo. En los escenarios más severos, un desenlace fatal no solo representa una tragedia humana, sino que desencadena consecuencias legales y reputacionales profundas para las empresas operadoras, quienes deben estar preparadas para responder ante tales crisis.
¿Quiénes necesitan protección en este ecosistema?
La exposición al riesgo no es exclusiva de las grandes aerolíneas comerciales; abarca desde la aviación privada y ejecutiva hasta los taxis aéreos y aviones oficiales. Cada unidad, sin importar su tamaño o uso —ya sea para carga, paquetería o transporte de personal—, requiere un análisis de riesgo específico para evitar interrupciones operativas que afecten la cadena de suministro o la movilidad.
Incluso aquellos que no operan las aeronaves directamente, como los dueños de hangares y administradores de aeropuertos, tienen una responsabilidad compartida. Los contratistas que realizan servicios de asistencia en pistas, mantenimiento de instalaciones o cambios de luminarias también están sujetos a incidentes que podrían dañar propiedad ajena o causar lesiones corporales, lo que subraya la necesidad de una protección integral.
La evolución de la Responsabilidad Civil (RC)
Para gestionar estas complejidades, las pólizas de Responsabilidad Civil (RC) en aviación actúan como un escudo financiero que cubre daños a terceros, pasajeros, equipaje y carga. En el caso específico de los hangares, los seguros son vitales para amparar aeronaves que no son propiedad del asegurado pero que se encuentran bajo su resguardo o en las inmediaciones de sus instalaciones.
GMX Seguros, una empresa 100% mexicana con trayectoria desde 1998, ha evolucionado sus soluciones para adaptarse a estos retos modernos. Con más de 40 tipos de coberturas a la medida, la firma destaca que la clave del éxito en el sector reside en contar con una infraestructura tecnológica y legal flexible que soporte cada etapa de la operación aeronáutica, desde el mantenimiento preventivo hasta el aterrizaje final.
