Bitcoin volvió a caer el viernes, profundizando el retroceso iniciado el jueves y acumulando una pérdida superior al 6% hasta la zona de $65,500 dólares. Con este movimiento, la criptomoneda se encamina a su quinto mes consecutivo de caídas, en un entorno marcado por un menor apetito por riesgo, tensiones geopolíticas persistentes e incertidumbre económica global.
Solo en febrero, el activo digital registra un descenso cercano al 16%, lo que refleja un deterioro sostenido en el sentimiento del mercado. Durante el mes, Bitcoin llegó a cotizar hasta un 50% por debajo de su máximo histórico alcanzado en octubre, evidenciando la magnitud del ajuste.
Impacto del contexto macroeconómico y liquidez
Si bien logró una recuperación parcial desde los mínimos recientes, el rebote ha sido limitado y vulnerable a nuevas presiones externas. La volatilidad sigue siendo elevada, con movimientos intradía amplios que reflejan la fragilidad del equilibrio entre compradores y vendedores.
El contexto macroeconómico ha sido determinante para este comportamiento. El resurgimiento de temores ante nuevos aranceles en Estados Unidos, junto con datos mixtos de crecimiento y señales de desaceleración en algunas economías clave, ha reducido el apetito por activos especulativos.
Movimientos institucionales y tenedores corporativos
Además, la persistencia de tasas de interés relativamente elevadas en las principales economías continúa drenando liquidez del sistema financiero, afectando especialmente a activos de mayor riesgo como las criptomonedas.
En paralelo, los flujos hacia productos cotizados vinculados a Bitcoin han mostrado signos de moderación tras el fuerte entusiasmo inicial observado meses atrás. La demanda institucional, uno de los motores clave del rally anterior, se ha vuelto más selectiva.
Estrategias corporativas y diversificación hacia la IA
Los inversionistas ahora priorizan estrategias defensivas ante un entorno de mayor incertidumbre, lo que limita la capacidad del mercado para sostener recuperaciones consistentes. Las compras realizadas por Strategy, uno de los mayores tenedores corporativos de Bitcoin, no han sido suficientes para estabilizar el precio.
Aunque la compañía ha mantenido su estrategia de acumulación, aumentan las preocupaciones sobre su capacidad para seguir adquiriendo BTC, en medio de presiones financieras y de un entorno menos favorable para la emisión de deuda o de capital.
Transformación del modelo de negocio minero
El mercado comienza a cuestionar si este soporte estructural puede mantenerse a mediano plazo. En el frente corporativo, MARA Holdings, anteriormente conocida como Marathon Digital, sorprendió con un alza cercana al 13% tras anunciar un acuerdo con Starwood Capital para transformar parte de sus centros de minería en infraestructura orientada a la inteligencia artificial.
Este movimiento estratégico busca capitalizar el auge de la IA y diversificar las fuentes de ingresos, en un momento en que la rentabilidad del minado se ha visto erosionada por la caída del precio de Bitcoin y el aumento de los costos operativos.
