La inmoralidad de la guerra

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Absolutamente nadie, en su sano juicio, podría justificar bajo ninguna circunstancia la guerra como solución a las diferencias entre la humanidad. La guerra ha sido considerada a lo largo de los siglos como un fracaso moral, la imposición del más fuerte sobre el débil y un atentado a la dignidad de los seres humanos al utilizar a las personas como medios en lugar del fin último de la convivencia social. En resumen, es una injusticia fundamental y un abuso a los derechos humanos.

Nunca el mundo ha sido mejor después de una guerra. La etapa de reconstrucción tras un episodio de conflicto armado no sólo implica lo material; fundamentalmente conlleva el “rearmado” del ser humano, profundamente herido por las secuelas del conflicto.

Lo que hemos observado en los últimos días tras el mensaje del Papa León XIV con un llamado al mundo a parar las hostilidades en Ucrania y, principalmente, en el Medio Oriente, se enmarca en el clima de adversidades que hoy enfrenta la humanidad bajo el principio de la “ley del más fuerte”.

El conflicto en el que hoy nos encontramos trata de convertir lo humano en algo trivial y reducirlo a un simple instrumento de dominación bajo el argumento de la división ideológica entre “buenos y malos”, algo de lo que en México venimos escuchando desde hace varios años.

Bien hace el obispo Prevost en precisar que él no le tiene “miedo a la administración de Trump, ni de hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es lo que creo que estoy llamado a hacer y lo que la Iglesia Católica está llamada a hacer. No creo que el mensaje del Evangelio deba ser abusado como algunos lo están haciendo”, declaró el Papa al iniciar su tercer viaje apostólico esta semana, que lo llevará a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.

“No quiero entrar en debate. Las cosas que digo no son ataques contra nadie. Seguiré anunciando el mensaje del Evangelio e invitando a todos a construir puentes de paz y reconciliación; y a evitar la guerra siempre que sea posible”, concluyo el Pontífice tras las declaraciones del presidente estadounidense Trump en el sentido de que el Papa “es débil con el crimen y terrible en política exterior… No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga armas nucleares”.

Hoy, la paz pareciera un “artículo de lujo” y la verdad, incluso cuando incomoda a los poderosos, es un valor en desuso frente a quienes presentan a diario falsedades que pretenden “hacer pasar” por realidades auténticas.

La apuesta de Palacio… La decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum para el 2027 es fortalecer la equidad de género que podría llevar entre 9 y 10 mujeres candidatas de las 17 gubernaturas que estarán en juego. Desde luego que esa estrategia no cambiará el mecanismo de encuestas para designar a las mejores cartas del oficialismo. Morena quiere comenzar el registro el 22 de junio, un año antes de las elecciones del 27, lo que permitirá integrar la lista y ofrecer los resultados en agosto.

Entre las cartas más fuertes que suenan en Morena: en Guerrero, la senadora Beatriz Mojica; Baja California, la senadora Julieta Ramírez; Tlaxcala, la senadora Ana Lilia Rivera; Aguascalientes, Nora Ruvalcaba por arriba de Arturo Avila, y en Quintana Roo, la diputada federal Marybel Villegas.

En Guerrero, Mojica se perfila ante la eliminación del senador Félix Salgado Macedonio, padre de la actual gobernadora Evelyn Salgado. Mientras que en Tlaxcala, la senadora Ana Lilia, que lleva doble triunfo al ser reelecta en la Cámara Alta, supera a la actual secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez. Y en Quintana Roo, la diputada federal Marybel Villegas se perfila como la mujer morenista con mayor fuerza electoral, con un recorrido y conocimiento del estado desde hace más de 20 años. Su fuerza es bien vista en Palacio Nacional, donde la apuesta es conservar la equidad de género para que siga gobernando una mujer en esa entidad del sureste.

By Martín Espinosa

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