La Concacaf elige a Netflix y el Tri se muda al streaming en 2027

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El ecosistema de los medios en México ha sufrido una sacudida histórica tras el anuncio de que Netflix será el hogar exclusivo de los torneos oficiales de Concacaf. Esta decisión rompe con el duopolio que Televisa y TV Azteca han mantenido sobre los partidos de la Selección Mexicana durante más de medio siglo.

A partir de 2027, las finales de la Nations League y la Copa Oro no podrán sintonizarse en los canales tradicionales. La noticia ha causado revuelo, ya que representa la pérdida de uno de los activos comerciales más lucrativos para las televisoras mexicanas actuales.

El fin de una era en Chapultepec y el Ajusco

Para Televisa, el impacto es considerable debido a su histórica relación con la estructura del fútbol nacional. Por su parte, TV Azteca pierde uno de sus pilares de audiencia más sólidos, lo que obligará a ambas empresas a buscar nuevas estrategias de programación para sus señales principales.

El contrato de exclusividad otorgado al gigante del streaming significa que los aficionados deberán contar con una suscripción activa para ver al «Tri«. Esta barrera digital marca un antes y un después en el acceso gratuito al deporte que apasiona a millones de espectadores nacionales.

La nueva jugada de la Concacaf

La confederación optó por la oferta de Netflix al buscar una mayor proyección internacional y capitalizar el crecimiento de las plataformas digitales. El acuerdo deja claro que el poder de negociación de las señales abiertas ha disminuido frente al músculo financiero de las empresas tecnológicas.

Se estima que la pérdida de estos derechos afectará significativamente la venta de publicidad de las televisoras tradicionales durante los veranos de torneo. La ausencia de los narradores icónicos de ambas cadenas en estas finales obligará al público a adaptarse a una nueva narrativa deportiva.

Impacto en la audiencia mexicana

La transición hacia el streaming plantea desafíos importantes en un país donde la cobertura digital aún presenta disparidades. Sin embargo, para Netflix representa la oportunidad perfecta para consolidar su base de suscriptores en México mediante contenido local de alto impacto.

Aunque Televisa y TV Azteca conservarán otros derechos, este movimiento les arrebata las joyas de la corona de la Concacaf. El fútbol mexicano inicia así una etapa de modernización forzada donde la televisión convencional ya no lleva el mando absoluto de la pantalla.

By Redacción

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