El precio del oro retrocedió tras alcanzar un máximo histórico, ya que los inversores optaron por tomar beneficios. No obstante, la demanda de activos refugio podría mantener las cotizaciones cerca de los niveles récord.
Tras el aplazamiento de un mes en la aplicación de los aranceles a México y Canadá, la volatilidad del mercado aumentó después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, reafirmara su intención de imponerlos. Esta postura redujo las esperanzas de una relajación de las tensiones comerciales y podría generar un sentimiento más favorable hacia el oro.
Respaldando la perspectiva positiva del metal precioso, el fondo SPDR Gold Trust registró una entrada significativa de 1.950 millones de dólares el viernes, el mayor flujo en un solo día desde enero de 2022. Sin embargo, las importaciones de oro de la India caerán previsiblemente un 85 % en febrero, alcanzando su nivel más bajo en dos décadas, lo que podría ejercer presión a la baja sobre los precios.
De cara a los próximos días, la atención de los inversores se centrará en los datos del PIB y del índice PCE de EE. UU. Unos datos sólidos podrían reforzar la postura restrictiva de la Reserva Federal, afectando a activos sin rendimiento, como el oro. Por el contrario, cifras más débiles podrían impulsar el precio del metal. Mientras tanto, las incertidumbres geopolíticas siguen presentes, con el conflicto entre Rusia y Ucrania como un factor clave en la evolución del oro.
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