SNAC ante el TMEC

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Aunque en el papel México presume una reforma laboral que promete democracia sindical, transparencia financiera y libertad plena para que los trabajadores elijan a sus representantes tal planteamiento es lejana a la realidad.

Una perla japonesa es el Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC) que dirige Alejandro Martínez Araiza que exhibe el rostro más crudo de un sistema que se niega a morir: liderazgos hereditarios, elecciones manipuladas, fortunas inexplicables, órdenes incumplidas y un aparato institucional incapaz —o renuente— a poner orden.

Y todo esto sucede justo cuando el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) se ha convertido en el bisturí más afilado del T-MEC. Washington ya lo activó 40 veces desde su entrada en vigor, pero lo que viene podría ser peor para México: mayor vigilancia, más exigencias y un endurecimiento que puede convertir casos como el del SNAC en munición diplomática.

Los principales organismos empresariales estadounidenses piden que no exista indulgencia con los sindicatos que operen en la opacidad y su agenda es directa: incrementar el número de agregados laborales en México, para supervisar democracia y libertad sindical con lupa.

Y bueno, el principal agregado laboral de la Embajada de Estados Unidos en México, Pablo Solorio, es todavía más frontal, pues recientemente dijo que hay sindicatos que no entienden que cambiaron las reglas. No pueden obligar a sus afiliados a permanecer, la decisión es de los trabajadores. Y luego la estocada: México debe reforzar al Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral que lleva Alfredo Domínguez Marrufo, y dotarlo de poder real para sancionar.

En ese tablero, el SNAC es el ejemplo perfecto de lo que no cambia. Desde hace 60 años, el sindicato ha sido propiedad de la misma familia. No una organización de trabajadores, sino un patrimonio personal. Durante décadas, ese control permitió un manejo de recursos con absoluta opacidad; pero bajo el T-MEC, esas prácticas son dinamita.

Martínez Araiza —heredero de la franquicia sindical— enfrenta señalamientos que por sí solas justificarían la intervención inmediata del Estado: 500 millones de pesos del patrimonio sindical desaparecidos, venta de la sede del sindicato en 10 millones, sin consultar a la base, más de 353 millones anuales en cuotas sin auditoría ni informe alguno. Una red paralela de negocios —funerarios, celulares, muebles, préstamos al 10%— operada como un retail sindical sobre el salario de los trabajadores.

Cuando el CFCRL le ordenó rendir cuentas sobre el dinero desaparecido (expediente 10/02788), Martínez Araiza simplemente no respondió. Han pasado seis meses y nada.

Y la autoridad laboral tampoco presionó. Esa inacción, en un contexto supervisado por el T-MEC, huele a complicidad o al menos a negligencia peligrosa.

Pero lejos de mostrarse preocupado, el dirigente presumió públicamente que sólo el 3% de los sindicatos rinden cuentas; el 97% no lo hacemos. Una frase así, escuchada en despachos de Washington, sirve como evidencia para exigir más agregados laborales, más auditorías, más paneles de queja. El SNAC se convirtió en el peor vocero de los sindicatos mexicanos ante Estados Unidos.

La opacidad del SNAC no solo revela el descontrol interno: muestra una debilidad estructural que irrita al T-MEC.

De acuerdo con trabajadores disidentes al SNAC, Martínez Araiza ha presionado a empresas para despedir a críticos, mientras el SAT y la UIF investigan cuentas, bienes y presuntos fondos en el extranjero ligados a su familia. Pero ninguna de esas investigaciones avanza con velocidad. No hay sanciones. No hay auditorías, tampoco vigilancia, y en términos reales, México parece incapaz de regular a un sindicato que abiertamente reta a la autoridad.

La pregunta que ronda en círculos empresariales es incómoda pues ante la inminente revisión del T-MEC expedientes como el del SNAC hará que México no entregue buenas cuentas lo que será una presión adicional para mantener un acuerdo comercial que hoy por hoy es el único motor de crecimiento del país.

La ruta del dinero

La nota del día es que el Banco de México que tiene como gobernadora a Victoria Rodríguez Ceja revisó a la baja su pronóstico de crecimiento para la economía en 2025. El nuevo rango va de -0.1 por ciento a 0.5 por ciento, es decir la media quedaría en 0.3 por ciento. La caída del consumo y la inversión en la última parte del año es evidente y eso seguramente impactará en el desempeño de la economía en 2026.Ante la falta de acuerdos en la secretaria de Gobernación que lleva Rosa Icela Rodríguez con transportistas y productores de granos como maíz y sorgo todo indica que seguirán los bloqueos en varias carreteras y autopistas del país. Como imaginará hay preocupación en varios sectores por esas afectaciones a la movilidad, entre ellos la industria automotriz que en su conjunto expresó que ya hay afectaciones a la cadena de suministro para las plantas de producción de vehículos, tanto en México como en Estados Unidos. Hablamos que ANPACT, AMIA, AMDA e INA refieren que sus asociados han comprometido sus operaciones de exportación y que los bloqueos a vías carreteras, férreas y recintos aduaneros están perjudicando de manera importante la transportación y entrega tanto de componentes como de vehículos. Esto está comprometiendo la capacidad de México de proveer insumos a plantas de producción en Estados Unidos, las operaciones de comercio exterior de la industria (principal sector exportador del país), y la disponibilidad tanto de unidades como de refacciones para el mercado interno. La industria automotriz reconoce las problemáticas sociales que puedan dar origen a estos bloqueos, y al mismo tiempo instó a las autoridades competentes y a todos los involucrados a restablecer la normalidad para garantizar la seguridad y la libre circulación de bienes y personas… En el mercado de las sociedades financieras populares, destaca los resultados positivos que continúa reportando Libertad Financiera. Con sede en Querétaro pero con presencia nacional, la institución que lleva Silvia Lavalle reportó al tercer trimestre un nivel de captación de casi 10 mil millones de pesos. Por su parte la cartera total suma 8 mil 400 millones de pesos, lo que significa un crecimiento superior al 7 por ciento. A diferencia de otras sofipos que han mostrado fragilidad en liquidez o bajos niveles de recuperación de cartera, Libertad tiene un índice de capitalización de 138 por ciento, superior a lo solicitado por la entidad reguladora. En este mismo periodo se sumó a la iniciativa de marca “Hecho en México” y refrendó su certificado como Great Place to Work.

By Rogelio Varela

Columnista de Negocios y Finanzas Columna Corporativo El Heraldo de México; Director del portal vertical de noticias Índice Corporativo. rogelio.varela@indicecorporativo.com

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