La narrativa predominante sobre la inteligencia artificial y el empleo puede estar equivocada. Según Peter Kroll, Country Manager de Novacomp en México, el verdadero impacto de la IA no es un desempleo masivo generalizado, sino una reconfiguración profunda de las tareas que realizan las personas dentro de sus roles.
Kroll afirma que la inteligencia artificial generativa está sustituyendo específicamente las tareas repetitivas y el procesamiento de información dispersa. Estas funciones, que tradicionalmente eran ejecutadas por grandes equipos operativos en diversas industrias, son ahora automatizables, liberando el potencial humano para actividades de mayor valor.
La inquietud es histórica, no nueva
Esta transformación explica la inquietud actual en sectores altamente tecnificados, como el de la consultoría, donde se han reportado reestructuraciones. Kroll señala que estos ajustes de personal, aunque generan alarma pública, son un factor histórico que se presenta en todos los sectores productivos con cada transformación tecnológica, especialmente desde la digitalización acelerada de la economía global.
El cambio ya es tangible en áreas específicas. En Recursos Humanos, por ejemplo, un informe de Gartner indica que el 26% de los responsables de esta área ya operan bajo un modelo que incluye inteligencia artificial. La firma estima que, hacia 2028, más del 20% de las aplicaciones del lugar de trabajo incorporarán algoritmos de personalización impulsados por IA.
Una transformación visible y en curso
Lo que estamos presenciando, entonces, no es la eliminación de puestos de trabajo en masa, sino su evolución. La IA asume la carga de las tareas mecánicas y de procesamiento de datos, lo que obliga a una redefinición de los roles humanos hacia la creatividad, la estrategia, la supervisión y la interacción compleja.
Esta transición requiere una adaptación urgente por parte de las empresas y los trabajadores. Las organizaciones deben rediseñar sus estructuras operativas y los individuos deben enfocarse en desarrollar habilidades complementarias a la IA, como el pensamiento crítico, la gestión y la innovación.
El futuro del trabajo es colaborativo
El panorama que describe Kroll apunta a un futuro del trabajo donde humanos e inteligencia artificial colaboran. El valor ya no residirá en ejecutar tareas rutinarias, sino en la capacidad de dirigir, interpretar y aplicar el conocimiento generado por las máquinas para resolver problemas complejos y tomar decisiones estratégicas.
Esta reconfiguración, aunque disruptiva, abre la puerta a una fuerza laboral más especializada y dedicada a lo que es genuinamente humano. El desafío para las empresas y la sociedad será gestionar esta transición de manera que se capitalicen los beneficios de la IA mientras se mitigan los impactos sociales del cambio en el corto plazo.
