De acuerdo con las cifras desestacionalizadas, el Producto Interno Bruto registró un incremento de 0.9% en el cuarto trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior, prolongando así la secuencia de crecimientos trimestrales.
El desempeño positivo se explicó por el avance simultáneo de 0.9% en las actividades secundarias y terciarias; sin embargo, este impulso se vio moderado por la contracción de 1.4% observada en las actividades primarias.
Evolución de las actividades económicas
En cifras originales, el Producto Interno Bruto registró un incremento interanual de 1.8% en el cuarto trimestre de 2025. El resultado reflejó un impulso generalizado en las tres grandes actividades económicas: las primarias crecieron 7.2%, las terciarias 2.2% y las secundarias 0.4%.
En 2025, el Producto Interno Bruto registró un incremento anual de 0.6% con cifras originales. Esta cifra, revisada al alza desde la estimación oportuna de 0.5%, quedó muy por debajo del 1.4% alcanzado en 2024 y confirma una desaceleración notable después de la reactivación postpandemia.
Sectores con mayor aportación al crecimiento
El crecimiento se sustentó en el aporte positivo de las actividades terciarias (1.3%) y primarias (4.2%), mientras que las secundarias retrocedieron 1.3% ante retrocesos generalizados en minería, generación y transmisión de energía eléctrica y agua, construcción e industrias manufactureras.
Dentro del sector terciario, que mostraron la mayor aportación al crecimiento, destacaron por su amplio dinamismo el comercio al por menor, los servicios profesionales, científicos y técnicos, y los inmobiliarios y de alquiler.
Perspectivas y riesgos para 2026
En 2025, la economía mexicana mostró un dinamismo limitado, con un crecimiento anual del PIB notablemente más bajo que en años anteriores. El avance modesto se sostuvo principalmente gracias al desempeño positivo de las actividades terciarias, que compensaron la contracción observada en las secundarias.
Para 2026, anticipamos un crecimiento de alrededor del 1.0%, lo que representaría una recuperación muy moderada respecto a 2025, pero aún por debajo del potencial. Este escenario dependerá de factores como la estabilidad interna, el comportamiento del consumo y la evolución de riesgos externos.
