La adopción acelerada de inteligencia artificial está redefiniendo el riesgo cibernético para las instituciones financieras. De acuerdo con el estudio EY Global Cybersecurity Leadership Insights 2026 de EY, firma líder en servicios profesionales de auditoría, impuestos, consultoría, estrategia y transacciones, basado en la opinión de más de 800 líderes de ciberseguridad, en promedio, el 36% de los activos de las organizaciones se encuentra en una zona de vulnerabilidad, caracterizada por una visibilidad limitada y niveles insuficientes de protección.
Para el sector financiero, este hallazgo adquiere una relevancia particular debido al crecimiento de ecosistemas digitales cada vez más complejos, impulsados por plataformas de banca digital, servicios en la nube, integraciones con terceros y herramientas basadas en inteligencia artificial. La combinación de estos elementos amplía la superficie de exposición y dificulta la identificación oportuna de riesgos.
La evolución del control frente a dependencias externas
Históricamente, las estrategias de ciberseguridad se han concentrado en proteger los activos críticos que las organizaciones conocen y monitorean directamente. Sin embargo, conforme las operaciones financieras evolucionan y se interconectan con proveedores, plataformas digitales y soluciones impulsadas por IA, una parte creciente del riesgo se traslada hacia activos, dependencias e identidades que permanecen fuera del alcance tradicional de supervisión.
En consecuencia, la capacidad de una organización para identificar, comprender y priorizar riesgos se vuelve tan importante como la implementación de controles tecnológicos. Para las instituciones financieras, este desafío puede manifestarse en entornos de banca digital, ecosistemas de proveedores tecnológicos, servicios de nube y múltiples conexiones entre aplicaciones, datos y usuarios.
Resiliencia cibernética como pilar operativo y estratégico
La investigación muestra que las organizaciones líderes están replanteando el concepto de resiliencia cibernética. Más allá de la recuperación posterior a un incidente, la resiliencia implica desarrollar capacidades permanentes para identificar riesgos, priorizar activos críticos y mantener la continuidad operativa frente a amenazas cada vez más sofisticadas.
En el sector financiero, esta capacidad impacta directamente en aspectos fundamentales como la continuidad del negocio, el cumplimiento regulatorio, la confianza del cliente, la protección de la reputación y la capacidad de sostener iniciativas de transformación digital.
Desafíos sectoriales en seguros y mercados de capitales
En seguros, aunque solo el 18% de los activos se ubica dentro de una zona de vulnerabilidad, menos de la mitad de las organizaciones reporta visibilidad completa de activos digitales críticos. Además, únicamente el 29% afirma tener claridad total sobre asistentes de IA orientados al cliente y apenas el 13% cuenta con controles completos de ciberseguridad para estas herramientas.
Por su parte, el sector de banca y mercados de capitales mantiene niveles de visibilidad superiores al promedio gracias a entornos regulatorios más robustos. No obstante, persisten desafíos relacionados con cuentas de nube, asistentes de IA y proveedores de centros de datos. Asimismo, el 35% de las organizaciones reporta cambios frecuentes en APIs e integraciones asociadas a esquemas de open banking, lo que exige actualizaciones continuas de los controles de seguridad.
