La banca vive una paradoja. Nunca había existido tanta presión para innovar y, al mismo tiempo había sido tan complejo modernizar la infraestructura tecnológica.
Los clientes esperan experiencias digitales similares a las que reciben en plataformas de e-commerce, entretenimiento o movilidad, mientras que las instituciones financieras deben responder a esas expectativas usando sistemas que probablemente fueron desarrollados hace décadas.
Desafíos y Deuda Técnica
El desafío no es menor. De acuerdo con Deloitte, 70% de los líderes de tecnología considera que la deuda técnica -la acumulación de sistemas y desarrollos antiguos que dificultan incorporar nuevas capacidades- limita la capacidad de innovar.
Además, los equipos de desarrollo destinan casi 33% de su tiempo a mantener sistemas legacy, es decir, plataformas heredadas que siguen soportando procesos críticos del negocio. Como consecuencia, disponen de menos tiempo para crear nuevos servicios o acelerar la transformación digital.
Impacto en el Talento y Costos
La complejidad también alcanza al talento. Según la misma consultora, 78% de los desarrolladores afirma que trabajar continuamente sobre tecnologías legacy afecta la motivación de los equipos, un factor que dificulta la retención de especialistas y aumenta la presión sobre las áreas de tecnología.
A ello se suma que los CIO destinan entre 10% y 20% de sus presupuestos a resolver problemas que se derivan de la deuda técnica, cuyo costo para las organizaciones en Estados Unidos fue de 1.5 billones de dólares en el 2022.
Soluciones Escalables para la Banca
En este escenario, modernizar la infraestructura tecnológica no es un proyecto de largo plazo; es una necesidad estratégica, aunque para muchas instituciones financieras, sobre todo aquellas con arquitecturas complejas, implementar nuevas tecnologías representa un desafío importante por la inversión requerida y por el impacto que cualquier cambio puede generar sobre la continuidad de la operación.
Uno de los principales retos para los responsables de tecnología no consiste solo en incorporar nuevas herramientas, sino en hacerlo sin comprometer la estabilidad de los servicios existentes. Los sistemas legacy siguen siendo el núcleo operativo de numerosos bancos, y reemplazarlos suele implicar proyectos de gran escala, costos elevados y tiempos de implementación que pueden extenderse durante meses o incluso años.
