La Comisión Federal de Electricidad (CFE) prepara para los próximos años una nueva etapa del sistema eléctrico mexicano, con mayor capacidad y, sobre todo, con más energías renovables y redes modernizadas.
Estas piezas cumplirán funciones distintas, pero apuntan al mismo objetivo: fortalecer al sector eléctrico mediante la ampliación de una generación más limpia, ciclos combinados que darán continuidad al suministro y el reforzamiento de la infraestructura, que brindará mayor solidez al sistema.
Me refiero al Programa de Desarrollo 2026-2030 de la empresa que lleva Emilia Calleja, que tiene dos objetivos simultáneos: aumentar su capacidad propia de generación de 46.6 a 70.7 GW y, por otro lado, elevar la participación de las energías renovables dentro de su generación, que pasaría de 21 por ciento en 2025 a 34 por ciento hacia 2030.
Detrás de esa transformación existe una inversión cercana a 676 mil millones de pesos para centrales, líneas de transmisión y redes de distribución. Una de sus expresiones más visibles serán los 7 mil 545 kilómetros de nuevas líneas de transmisión previstos hacia 2030. El programa reúne así dos componentes que antes se observaban por separado: las centrales que producen electricidad y la red que permite aprovecharla, ahora con mayor tecnología.
La ruta del dinero
Ya que hablamos de electricidad, ayer las acciones de Grupo México, de Germán Larrea, se alzaron con un avance de 3.4 por ciento, tras el anuncio de que su división de infraestructura concluyó la fusión de sus activos de generación de energía con Saavi Energía para conformar, junto con Global Infrastructure Partners (GIP), una subsidiaria del gigante financiero BlackRock, al mayor generador privado del país.
En la transacción, Grupo México aportó 880 millones de dólares, dando lugar a una megaplataforma eléctrica con un valor estimado de 5 mil 500 millones de dólares. Y bueno, en la nueva entidad, Saavi Energía tendrá 70 por ciento de Grupo México Infraestructura y 30 por ciento de GIP, con un portafolio de 14 centrales, una capacidad instalada de 4 mil 510 MW y una cartera de expansión cercana a 5 mil MW.
Un antecedente que merece atención dentro de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) es el de Darío Eugenio Reyes Villagómez, actual director general de Modernización, Equipamiento e Infraestructura Aduanera. Reyes prestó servicios al gobierno de la CDMX y apenas un año después llegó a Aduanas.
Y bueno, durante su paso por el gobierno capitalino aparece en un acta de licitación del C5 como representante de Planet Solutions, S.A. de C.V., empresa que presentó una propuesta cercana a 484 millones de pesos. La coincidencia temporal y su posterior llegada a una posición estratégica en la ANAM hacen necesario precisar cuál fue la naturaleza de su relación con la compañía y cuándo concluyó.
El asunto, además, cobra relevancia frente a señalamientos en la ANAM, que comanda Héctor Alonso Romero Gutiérrez, por presuntos cobros indebidos a proveedores y contribuyentes. Otro nombre señalado en esa entidad es el de Juan Carlos Rico Báez, administrador de Modernización Aduanera 2, a quien se atribuye la presunta exigencia de “moches” para destrabar procesos y acelerar pagos.
Sin duda, un expediente para la Secretaría Anticorrupción que lleva Raquel Buenrostro.
