En línea con las cifras de empleo que se publicaron durante la semana, el mercado laboral estadounidense volvió a decepcionar.
En agosto las nominas no agrícolas señalaron que se crearon apenas 22.000 nuevos puestos de trabajo, muy por debajo de lo esperado y lejos de lo que se necesita para sostener el dinamismo económico.
Aunque el dato del mes previo fue revisado al alza a 79.000, el promedio de los últimos tres meses se ubica en torno a 29.000 empleos, un nivel que contrasta con los 160.000 a 190.000 que históricamente se consideran normales. De esta forma todo apunta a que el motor laboral de la economía norteamericana está funcionando a media máquina.
El mensaje es claro: la economía pierde fuerza por el lado del empleo, lo que aumenta la presión sobre la Fed. De hecho, el mercado ya descuenta como un hecho un recorte de tasas en septiembre y proyecta hasta 73 puntos base de bajas acumuladas hacia fin de año. Incluso algunos inversionistas apuestan por un ajuste más agresivo de 50 pb en septiembre, aunque lo más probable es un recorte más moderado de 25 pb. En este sentido, la Fed está atrapada entre un mercado laboral que se enfría y una inflación que aún no cede lo suficiente.
Así, el problema es que la convergencia inflacionaria hacia la meta del 2% ha sido más lenta de lo previsto. Los últimos registros incluso apuntan a un leve repunte en los precios, lo que limita el margen de maniobra de la Fed. Por eso, la atención del mercado se centra en la publicación del dato de inflación la próxima semana, que será clave para calibrar el rumbo de la política monetaria.
En síntesis, los datos laborales confirman que la Fed tendrá que actuar, pero la magnitud del ajuste dependerá de si la inflación coopera. Hasta entonces, la narrativa dominante es clara: empleo débil, inflación persistente y una Fed obligada a caminar sobre una delgada línea.
La reacción del mercado ha sido favorable para los activos de riesgo donde las monedas latinoamericanas muestran apreciaciones relevantes donde incluso el peso colombiano se fortalece cerca de un 0,7% aun cuando los precios del petróleo exhiben retrocesos cercanos a 2%.
Por su parte, el peso chileno, peso mexicano y real brasilero muestran apreciaciones, donde en el primer caso un alza en el precio del cobre apoya las caídas en dicha moneda. Asimismo, aunque la debilidad del en el mercado laboral es evidente, lo cierto es las probabilidades de recesión en EE.UU son bajas, lo que junto a expectativas de mejores condiciones de liquidez impulsa al S&P 500 a nuevos máximos durante el día.”
- Análisis de Felipe Barragán, Estratega de Investigación de Mercados- Pepperstone
