El ingreso que recibimos de manera quincenal o mensual, producto de nuestro trabajo, suele destinarse, en términos generales, a dos grandes rubros: consumo y ahorro.
Gastos como alimentación, vivienda, transporte, educación o entretenimiento forman parte del consumo cotidiano, mientras que el ahorro corresponde a la porción del ingreso que no se utiliza de manera inmediata.
La importancia del ahorro radica en que permite acumular recursos para alcanzar metas que difícilmente podrían lograrse con un solo ingreso.
Ya sea para enfrentar imprevistos, realizar una compra importante o planear el futuro; ahorrar constituye uno de los pilares de la salud financiera.
Sin embargo, tan importante como ahorrar, es decidir dónde se resguardarán esos recursos. Hoy en día, mantener el dinero fuera del sistema financiero puede implicar riesgos y limitar las oportunidades de crecimiento del ahorro.
Por ello, las instituciones financieras ofrecen distintas alternativas para administrar e invertir las opciones disponibles se encuentran cuentas de ahorro, pagarés bancarios, fondos de inversión y otros instrumentos financieros.
De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), el 97% de la población adulta, equivalente a 77.6 millones de personas, tiene la posibilidad de acceder al sistema financiero.[1]
En este contexto, las Afores representan una alternativa particular, atractiva y rentable, ya que además de administrar los recursos destinados al retiro, los invierten a través de las Sociedades de Inversión Especializadas en Fondos para el Retiro (SIEFORES).
Esto permite que el ahorro genere rendimientos a lo largo del tiempo con el objetivo de incrementar los recursos disponibles al momento del retiro.
Una de las principales ventajas del ahorro es que puede iniciarse en cualquier etapa de la vida. Si bien comenzar temprano permite aprovechar mejor el efecto del tiempo y los rendimientos compuestos, nunca es tarde para desarrollar el hábito de ahorrar.
Entre sus beneficios se encuentran la posibilidad de proteger el patrimonio frente a la inflación, contar con recursos para enfrentar emergencias y alcanzar objetivos financieros de largo plazo.
Además de las aportaciones obligatorias, las Afores cuentan con mecanismos de ahorro voluntario que permiten incrementar los recursos acumulados. En algunos casos, estos esquemas ofrecen flexibilidad para realizar aportaciones y disponer de los recursos en plazos más cortos, dependiendo de las características de cada producto.[2]Ahorrar e invertir son procesos estrechamente relacionados.
Mientras el ahorro permite acumular recursos, la inversión busca que estos crezcan con el tiempo. Comprender esta diferencia puede ser el primer paso para construir una estrategia financiera más sólida y fortalecer la preparación para el futuro.
Para muchas personas, la Afore representa el primer acercamiento al mundo de las inversiones. Entender cómo funciona puede ser una oportunidad para desarrollar hábitos financieros que acompañen la construcción de patrimonio a lo largo de la vida.
En Afore Banamex en los últimos 12 meses otorgo a sus clientes rendimientos nominales de 10.44% a 16.78% en sus fondos de inversión (SIEFORES)[3].
Asimismo, el rendimiento nominal histórico del sistema desde 1997 hasta abril 2026 ha sido del 10.64%[4]. Este crecimiento demuestra la capacidad del sistema Afore para crear buenos retornos a lo largo del tiempo»
Autor: Daniela Verástegui, directora de Desarrollo de Negocio Afore Banamex
