Un nuevo informe publicado por C40 Cities y la Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial, en colaboración con The Climate Pledge a través del programa Laneshift y la Secretaría de Estado para Asuntos Económicos de Suiza (SECO), destaca cómo los gobiernos municipales y nacionales de las economías emergentes pueden desempeñar un papel decisivo para acelerar la implementación de infraestructura de recarga para vehículos eléctricos (VE). El informe, Análisis de Mercado de la Infraestructura Pública de Recarga para Vehículos Eléctricos (VE) en las Ciudades, analiza tendencias de mercado, necesidades de inversión, marcos regulatorios e iniciativas lideradas por ciudades en cuatro países: Brasil, Colombia, México e India.
Colombia se ha consolidado como uno de los mercados de movilidad eléctrica más dinámicos de América Latina. El informe señala que los vehículos eléctricos representaron el 5.9% de las ventas de vehículos nuevos en el país en 2025 y proyecta que la infraestructura pública de recarga deberá expandirse de aproximadamente 700 cargadores actuales a cerca de 19,000 para 2035. Entre los casos analizados, Bogotá destaca por combinar políticas de movilidad sostenible, regulación del espacio público e importantes inversiones en electrificación del transporte público, incluyendo una de las mayores flotas de autobuses eléctricos de América Latina.
Proyecciones globales y desafíos del mercado
El análisis llega en un momento crítico para la transición global hacia la movilidad eléctrica. Según el informe Global EV Outlook 2025 de la Agencia Internacional de Energía (IEA), el número de puntos de recarga públicos en el mundo se ha más que duplicado desde 2022, superando los 5 millones de cargadores, con alrededor de 1.3 millones de nuevos cargadores públicos instalados solo en 2024, lo que representa un crecimiento anual superior al 30% durante los últimos cinco años. Las proyecciones muestran un crecimiento acelerado de la movilidad eléctrica durante la próxima década, con necesidades de inversión en infraestructura de recarga estimadas en aproximadamente USD 3,800 millones para 2035 (USD 1,900 millones en India, USD 980 millones en Brasil, USD 760 millones en México y USD 184 millones en Colombia).
A pesar de estos avances, el despliegue de infraestructura continúa siendo desigual, particularmente en las economías emergentes, donde la asequibilidad, la confiabilidad y el acceso a la infraestructura de recarga siguen limitando la adopción de vehículos eléctricos. Las inversiones en infraestructura de recarga orientadas a la movilidad particular enfrentan el riesgo de que la adopción de vehículos eléctricos avance más lentamente de lo esperado, generando menores niveles de utilización, ingresos reducidos y una rentabilidad más tardía. Esto puede traducirse en retornos de inversión poco atractivos y desincentivar la participación de inversionistas en este sector.
Expansión geográfica e infraestructura pública
El informe también destaca la importante expansión de la infraestructura de recarga en los cuatro países durante los últimos cinco años. India alcanzó aproximadamente 30,000 puntos de recarga públicos en 2025; Brasil, cerca de 17,000; México, alrededor de 4,000; y Colombia, aproximadamente 700. Sin embargo, la infraestructura de recarga continúa concentrándose principalmente en grandes áreas metropolitanas y polos económicos, lo que subraya la necesidad de una expansión geográfica más amplia y equitativa para respaldar la adopción masiva de vehículos eléctricos.
Para responder a la próxima fase de crecimiento de la movilidad eléctrica, será necesario acelerar significativamente el despliegue de infraestructura de recarga durante la próxima década. El informe proyecta que el número total de cargadores públicos en los cuatro países aumentará hasta aproximadamente 359,000 unidades para 2035, incluyendo alrededor de 214,000 cargadores públicos en India, 86,000 en Brasil, 40,000 en México y 19,000 en Colombia, lo que representa una oportunidad de inversión superior a USD 3,800 millones durante los próximos diez años.
El rol de los gobiernos locales
Mark Watts, Director Ejecutivo de C40 Cities, señaló: “Las ciudades ya están liderando la transición hacia la movilidad eléctrica al convertir la ambición climática en acciones concretas, desde la electrificación de flotas de transporte público hasta la creación de las condiciones, alianzas y marcos de planificación necesarios para desplegar infraestructura de recarga. Pero si queremos acelerar el transporte limpio a escala global, especialmente en las economías emergentes, también debemos acelerar la inversión. Ampliar el acceso al financiamiento para infraestructura de recarga será esencial para que las ciudades puedan avanzar más rápido, atraer capital privado y ofrecer aire más limpio, menores emisiones y sistemas de movilidad más equitativas para millones de personas.”
Los gobiernos nacionales suelen conservar la autoridad sobre los mercados eléctricos, las tarifas y los estándares técnicos. A pesar de estas limitaciones, el informe concluye que las ciudades pueden desempeñar un papel catalizador para facilitar el despliegue de infraestructura de recarga. En los cuatro estudios de caso analizados en mercados emergentes, surgieron tres enfoques municipales como especialmente relevantes: utilizar el control sobre el suelo público y el espacio urbano para facilitar el despliegue de infraestructura de recarga; aprovechar la electrificación del transporte público y de las flotas municipales para generar señales de demanda y atraer inversiones; establecer estructuras de gobernanza y coordinación dedicadas para agilizar permisos, planificación y participación de actores clave.
Liderazgo y planes de acción urbana
Las ciudades de las economías emergentes ya están demostrando cómo el liderazgo local puede acelerar el despliegue de infraestructura de recarga mediante planificación, alianzas, contratación pública y coordinación institucional. Bogotá ha apoyado el despliegue de infraestructura de recarga mediante regulaciones sobre el uso del espacio público mientras avanza una de las mayores flotas de autobuses eléctricos de América Latina; Río de Janeiro ha impulsado proyectos piloto de recarga a través de la iniciativa Sandbox.Rio y facilitado el acceso a espacios municipales para la instalación de infraestructura; la Ciudad de México ha integrado la infraestructura de recarga en una estrategia más amplia de movilidad urbana y ha respaldado la electrificación del sistema Metrobús; y Pune estableció una célula especializada en movilidad eléctrica, introdujo incentivos fiscales para cargadores e impulsó infraestructura pública de recarga mediante esquemas de asociación público-privada.
Carlos Fernando Galán, Alcalde de Bogotá, Colombia, señaló: “La experiencia de Bogotá demuestra que una electrificación ambiciosa del transporte público puede transformar la movilidad urbana al tiempo que genera la demanda necesaria para desplegar infraestructura de recarga a gran escala. Mientras seguimos ampliando una de las mayores flotas de autobuses eléctricos de América Latina, es fundamental movilizar inversiones que permitan desarrollar redes de recarga confiables, accesibles y asequibles. Las ciudades no pueden hacerlo solas. Facilitar el acceso al financiamiento y promover alianzas de largo plazo será clave para acelerar esta transición en las economías emergentes.”
Innovación y recomendaciones estratégicas
Eduardo Cavaliere, Alcalde de Río de Janeiro, Brasil, señaló: “Las ciudades tienen un papel fundamental en la aceleración de la transición hacia la movilidad eléctrica, especialmente al crear las condiciones que permiten que la innovación y la inversión avancen con mayor rapidez. En Río de Janeiro, iniciativas como Sandbox.Rio y el uso de espacios municipales para proyectos piloto están demostrando cómo los gobiernos locales pueden abrir nuevas oportunidades para el despliegue de infraestructura de recarga. Sin embargo, ampliar esta transición requerirá un mayor acceso al financiamiento y alianzas más sólidas entre gobiernos, empresas de servicios públicos y el sector privado para expandir la infraestructura al ritmo que nuestras ciudades necesitan.”
Héctor Ulises García Nieto, Secretario de Movilidad de la Ciudad de México (SEMOVI), señaló: “La movilidad eléctrica no se trata únicamente de vehículos; se trata de construir sistemas urbanos integrados que mejoren la calidad del aire, reduzcan las emisiones y amplíen el acceso a un transporte sostenible. La Ciudad de México ha trabajado para integrar la infraestructura de recarga dentro de una estrategia más amplia de movilidad, incluyendo la electrificación del sistema Metrobús. El siguiente paso es garantizar que las ciudades cuenten con las herramientas financieras y el respaldo de inversión necesarios para ampliar la infraestructura de recarga y construir un futuro urbano más limpio.”
