La Universidad Nacional Autónoma de México necesita una transformación urgente para ofrecer a los aspirantes mexicanos a esa máxima casa de estudios, un espacio para concluir su sueño de graduarse como profesionistas.
Naturalmente que es una tristeza que solo se acepte a una parte mínima de los aspirantes que hacen su examen, y el grueso no se queden por la simple razón que no hay lugar.
Los pasados exámenes que realizo la UNAM, en una idea de llevar al aprovechamiento de las tecnologías, decidieron ejecutarlo en línea.
Hubo trampa, pero eso no fue decisivo para rechazar al grueso de los casi 200 mil estudiantes aspirantes a una de las 130 licenciaturas, es decir 140 mil no fueron aceptados.
El problema no es la trampa, ni es que hayan reprobado todos esos 140 mil, más bien es que no hay lugar, aunque logren la puntuación exigida.
Esa pesadilla se vive cada año y parece que, al rector de la UNAM en turno, hoy con Leonardo Lomelí y la Presidencia de México en turno, hoy con Claudia Sheinbaum sigue fuera d sus prioridades.
Para el rector es conservar el poder universitario con sus cuates, mientras que la Presidenta Sheinbaum es regalar el dinero en programas sociales con el propósito de conservar los votos para mantener su movimiento en el poder.
Como dato urgente, la UNAM necesita un incremento de presupuesto para garantizar un lugar a todos eso estudiantes que aspiran año con año entrar a la máxima casa de estudios.
Desde luego que dinero hay, pues tan solo la cifra que la señora Presidenta regala o entrega en esos programas sociales supera los 2.7 billones de pesos, con b de billones.
Es una cifra del 30 por ciento del Presupuesto anual total que se destina para el país.
Entonces cuando termine esta segunda oportunidad de realizar el examen para unos cuantos, volveremos a ver historias de injusticia contra los jóvenes que no lograron ser aceptados, otros por llegar tarde no se les permitió realizar el examen y otros porque simplemente desde la comodidad y confort de las oficinas decidieron los directivos que no se les permitiera realizarlo, aunque hayan pasado, en el anterior con 120 aciertos de 120 que se pidió para médico cirujano.
La injusticia más grande será cuando la realidad le restregué en su cara a los directivos de la UNAM y a la propia Presidenta que dejaron sin oportunidad a esos 140 mil jóvenes rechazados.
Pero eso sí, en Palacio Nacional no pararán de seguir trabajando los genios para instrumentar más programas sociales rumbo a las elecciones del 2027 y en la UNAM, pedir que se instale en el Senado y la Cámara de Diputados la leyenda con letras de oro de: “Por mi raza hablará el espíritu”.
